jueves, junio 28, 2007
Ay hiji de mi alma. Jamás nunca quise que sintieras que fuiste una alimaña concebida sin cariño ni amor. Más bien fuiste un acto impulsivo, de parte de una mujer desesperada. Tú bien sabes, que mi pasar puteril, dejaba en mí un vacío tormentoso, que me peinaba con un semblante de diva de los ´50, lágrimas perladas y ojos tiritones como la Reina de los mil Años. Simplemente fue un acto de fe, un piquero chiriloqui, ciega, sorda y muda. Y el resultado fuiste tú. Eras bellísima cuando pequeña. Yo jugaba a vestirte con bellos vestidos confeccionados con mis amigas las travestis. Nos turnábamos para cuidarte y mientras yo trabajaba, ellas te mimaban como madres sustitutas. De estas amigas sacaste esa personalidad tan histriónica y desfachatada. A veces me reniego de haberte dejado sola tanto tiempo. Sin embargo, era necesario y te juro como devota que soy de la Virgen de la Tirana, que cada vez que un cliente requería de mis servicios, yo internamente pensaba ya, en que te compraría con ese dinero.
Luego cuando fuiste creciendo me percaté que venías con “alterciones”, aquellas divagaciones y preguntas tan de adulta. Siempre tan adelantada y con una intuición femenina sobrenatural. Desde pequeña te interesó el “sexo”. Muchas veces te pillé con tus amiguitos jugando a la doctora. A los 10 años te llevé al sicólogo, de ahí salí devastada, el diagnóstico al final de las sesiones era nefasto, tenía ante mí la hija más loqui de la tierra. Estuve en terapia para aprender a tratarte 6 años. Fue duro hija, porque usted me reprochaba, que yo era una puta cualquiera. Usted rebelde salía en las frías noches de invierno y volvías emborrachada y con olor a droga. Yo lloraba cuando lavaba sus calzones y veía manchas de sangres, mezcladas con una sustancia blanquecina. Ya no eras mi niñita…
También se me escapó de las manos, el haberte advertido de aquel fatídico amor, pues yo también creí en él. Cuando fueron a pedir tu mano, tu padre y yo dormimos tranquilos después de mucho tiempo. ¿Quién iba a saber que volverías como un estropajo usado, ajado y maltrecho del corazón? Aunque no me he dado por vencida. Sé que saldremos adelante y por eso apoyé su ida al lejano desierto. Allá es donde la mujer toma temple. Donde lloran sangre y mean ácido. Allá las hembras se vuelven indomables y salvajes. Allá en la tierra de brujos y estrellas se convertirá en una de nosotras. Renacerás como una extraña Añañuca del desierto florido y llegarás a mí convertida en lo que siempre ha sido. La mejor hija que jamás concebí…
PD: le quería contar una historia de demonios y ángeles, pero no me alcanzó el tiempo, me puse melancólica y terminé llorando. Son las hormonas…
 
posted by Vicente Moran at 12:25 p. m.
1 Comments:


At julio 03, 2007 8:16 p. m., Blogger Gata con SuerT

Me pasa algo raro con lo que escribes, lo leo, empiezo y no puedo detenerme hasta terminar la ultima letra. y me quedo muda, sin palabras, es tan extraño.
Alguien podria decir que son historias tan lejanas o ajenas, a mi me parecen tan reales y cercanas