sábado, junio 02, 2007
Ser madre es tan difícil, por cuanto, no saber sobre los suyos es un yugo constante. Sépase que no soy madre sustituta o de aquellas desnaturalizadas que sólo se acuerda de sus hijas cuando éstas la llaman. Por supuesto que no, yo soy de las progenitoras catetes y bondadosas, de regazo amplio y senos enormes, soy madre de delantal eterno y horno trabajoso para con los míos.
Ayer hija mía su madre recordó sobre lo lastimoso del tiempo. Se sentía vieja y cansada. Todo la agobiaba y las hormonas andaban descontroladas. El gimnasio la dejó exhausta tratando de levantar, lo que la gravedad con obstinación atrae. Los glúteos quedaron adoloridos y los pechos duros como dos melones juveniles. El estómago tonificado, aunque con ese maldito rollo que jamás desaparece y que a una la pone de mal humor. Así mientras pedaleaba en esa bicicleta que mágicamente no se mueve de su lugar, la televisión transmitía las pechugas de la Bolocco en primera plana y su beso de beata putifrunci con ese italiano bien lindo. Muchos dirán, que qué hace una belleza como ella con otro viejo feo. Sin embargo, yo como mujer sabia entiendo perfectamente su decisión y le contaré hija por qué. Resulta que estos hombres entrados en años y con ese tilde indescriptible de un no sé qué, todos tienen el pene gordo (a poco poto harto guachalomo) y cuando digo gordo, me refiero a esos de entre 8 y 10 cms de diámetro, no de perímetro. Súmele aquello el habla envolvente y sensual del italiano, una sin querer empieza abrir las patitas lentamente, es casi como un reflejo. En eso estaba yo roja de cansancio y mojada, cuando mi personal trainer me dijo que cambiara a esa maquinita que sube y baja. Yo levante mis ancas lentamente para que las notara, mientras pensaba, que ojalá las palpara y testeara por su propia cuenta, para que notara cuanto he progresado. No obstante, se fue a decirle lo mismo a otra vieja, que está más para la cagá que yo. Igual el chicuelo es muy joven para mí y usted sabe que a mí me viene lo más maduro, igual que Ceci.
Mientras estaba en mis sube y baja las noticias comenzaron y de sopetón salió el Longueira declamando contra la homosexualidad. Yo estaba encantada viendo esas ojeras de viejo gruñón, embobada me encontraba con el movimiento sádico de sus manos, las imaginaba estrellándose a esa velocidad en mis pompas mientras me cabalgaba. Me sonrojé un poco y la abuela que estaba al lado mío – vieja zorra ella – leyó mi mente y en tono de pregunta viene y me lanza: - se imagina como debe ser con su mujer. Yo, en un acto reflejo, le respondí: pues como un animal conservador loco por el sexo anal. Lamentablemente, la señora no alcanzó a experimentar el placer del sexo anal, ya que en su tiempo sólo se hacía por la vagina. Así que le dije que empezará hoy mismo a probar. Ella me contó que la habían operado y le sacaron desde el ovario para abajo hasta el cérvix. Y desde entonces había quedado anéstrica. Entonces yo le enseñé que en el recto habían unos receptores del placer que toda mujer debe estimular (también los hombres) y así me puse a dar una clase didáctica a todas las señoras de mi tipo, de cómo meterse un pene sin sentir demasiado dolor, por el poto. No sé cuantas lo pondrán en práctica, pero le cuento la próxima semana cuando ya haya pasado un tiempo.
Al final de la clase me realizaron masajes de reducción, que son super buenos. También aproveché de hacerme el rebaje, aunque soy bien choro muñeca, así que me cobran barato. Después arranqué el auto y me fui bien lento porque había mucha neblina y me daba miedo. Encendí la radio y seguían las noticias. Un resumen: habían caído granizo en Santiago y estaba blanco como nevado. Hugo Chávez había cerrado definitivamente el canal de televisión y como bien demócrata que soy pensé: ¡quizás quiere que lo recuerden con un busto suyo en plena plaza mayor de Caracas, ay que horror, porque es tan feo el hombre!. También está ese problema del gas, que lata no tener gas, imagínese hija, una sin bañarse, sucia y maloliente, atroz, ¿no cree? Yo le pediría a mi marido que hiciese un fuego para una olla gigante y me baño igual, de la comida se encarga la nana. Bueno hay otras noticias más aburridas como que Bush salió con un nuevo plan contra el calentamiento global, y eso ni me calienta, ya que ese señor no sabe ni siquiera que es un clímax…

En fin, ya hija la dejo de aburrir, porque voy en el tren llegando a Santiago y se me está acabando la pila del laptop. Besos y amor, su Madre...
 
posted by Vicente Moran at 11:35 p. m.
1 Comments:


At junio 08, 2007 9:49 a. m., Blogger LuisGui

No tienes idea de lo mucho que he reído con tus notas, especialmente con el psicótico de nuestro presidente queriendo un busto, porque tienes razón: ¡es espantoso!
Me imagino a la señora girando instrucciones en el gimnasio sobre las ventajas del sexo anal y río aún más. Gracias por alegrar mi mañana...