lunes, enero 30, 2006

Nº 1 Un bebe: Úsese ya sea como cachivache, para lucirlo como mascota o artilugio de buena suerte. Puede ser llevado en un bolso según el tamaño y raza. Los cuidados comunes deben ser llevados cada 2 horas por lo menos. Pueden encontrarse en cualquier mercado negro, por la módica suma de 12 dólares. Se advierte que pueden crecer demasiado si la alimentación no es la propicia en su época. Una solución para evitar su desarrollo desmedido, es remitirlos a la fábrica de comida de bebes. En donde son procesados como alimentos para más bebes. ¡Cómprelos ya! Están en oferta.

Nº 2 Una embarazada: Artilugio mucho más sofisticado, y apto para amantes de la crianza y experimentación. Las posibilidades de actividades son amplísimas: Abortos desmedidos, partos prematuros, para practicar la incubación del bebe (para saber que hacer con el producto obtenido: “el bebe”, leer el producto número uno), violaciones asistidas y ultraje sadomasoquista. La última moda es aprovechar la lactancia que presentan post parto. Está “in” llevarlas en el bolsillo de la mochila de bicicleta y mandarse un trago de energizante leche, cuando las cuestas están empinadas en demasía.

Nº 3 Tu madre: Lamentamos no poder ofrecer este producto, por fallos, que aún no comprendemos con los pocos especimenes que salieron al mercado. En estos momentos nos encontramos reformulando su diseño, para ofrecer a madres condescendientes, atentas, y con un nivel comunicativo muy inferior a lo normal, que fue la principal queja recibida en nuestra compañía.

Nº 4 La abuela: Producto de colección, y sólo fabricado por pedidos. Sus usos son nostálgicos y un tanto aburridos, pero el mercado presionó por una partida masiva. Así que a fines de año saldrán nonas en liquidación. Recordar que sus cuidados pueden llegar a ser muy acuciosos, así que se aconseja invertir en un equipo médico sofisticado y de última tecnología, para que la vida útil de la abuela sea de por lo menos tres años. Nosotros garantizamos 3 años. Además existe la posibilidad de introducir enfermedades terminales, para los amantes de los tratamientos intensivos y operaciones de urgencias. En la siguiente partida prometemos presentar nuestro nuevo modelo: un abuelo con cáncer a la próstata con metástasis e invasión de hígado y pulmones. Caquexia y sin la posibilidad de eutanasia. ¡Anímate es todo un reto!

Nº 5 el quiosquero: Nuestro producto estrella. Incluye un set de implementos. Revistas, diarios, chicles, dulces, cigarrillos sueltos, etc. Además vienen con la oferta: llévate dos y te regalamos los asaltantes, en donde tu eliges el arma mortal. No nos comprometemos con las acciones de los asaltantes, éstos deben ser muy bien manejados, para que sólo maten al quiosquero y no al jugador.

Nº 6 El gay: Unos de nuestros productos más caros. Antes sólo fabricados para el comercio clandestino y con extremas medidas de confidencialidad. Hoy en día en algunos países se pueden adquirir sin ser juzgado, mientras en otro matan por comprarlos. Como advertencia hay que decir que piden muchas cosas, son medios superficiales, pero muy inteligentes. Vienen con accesorios como son dildos en miniaturas, anos retráctiles y cuerpos formados. Además los hay de todos los tipos: osos, lampiños, hard-core, etc. Y por la compra de un activo, gratis el pasivo.
 
posted by Vicente Moran at 11:40 p. m. 5 comments
jueves, enero 26, 2006
Sé que nos quedamos mirando con las bocas abiertas, casi chorreando la saliva por la comisura de los labios. Hasta que me preguntó, que quién era, el muy patudo. Al principio quise lanzarme y sacarle la misma cresta, botarlo por la ventana, sin importarme que se sacara la chucha y terminara todo fracturado. Pero el diablillo dejó de actuar en mis iniciativas y en vez de eso le dije que era el primo del innombrable. Al parecer me creyó y como dueño en su casa me invitó a tomar una taza de té (en mis tazas, en mi casa). Se la acepté como caballero inglés y así poco a poco fui descubriendo lo gueón que había sido.
Simplemente es descabellado. Ahí estaba yo tomándome un té con el amante de mi respetado ser querido. Después comenzó a invadirme una pena inmensa, le dije al tipo, que después del todo era simpático, que debía ordenar unas cosas para marcharme al sur. Él sin aspavientos se retiró a la pieza, como cualquier dueña de casa. Y yo mientras ordenaba las cosas lloraba y lloraba, sacando mis libritos, mis figuritas, mis fotos y otras cosas sin importancia. Ahí me percaté que casi todo lo que ahí había era de él y nada era mío.
El señor me despertó bruscamente. Estaba totalmente sudado, mojado hasta los calzoncillos y llorando. El aire acondicionado estaba malo y había viajado con 33 ºC de calor. Mi cara era espantosa. Estaba asustado, temblando y angustiado. Tomé el celular y llamé. Nadie contestó. Llamé otra vez y tampoco nadie respondió.
Me bajé casi corriendo del tren y de ahí me fui directo por Matucana con el corazón en la boca, casi mascándolo y triturando mis presentimientos. Y al final estaba frente a la puerta de mi casa, metí la llave todo tiritón y al abrir la puerta una cachetada de canela me recibió. Ahí estaba mi pololito cocinándome un kucken de manzanas. Me miró y de inmediato preguntó: ¿qué mierda te pasó? Yo titubeando y con cara de vaca sacrificada le dije: na´ pololo es que soñé en el tren, que usted me engañaba.

PD: El peor sueño puede volverse realidad, así que mejor escribirlo y sacarlo de la cabeza. Quizás es la mejor terapia, que uno debe tomar.
 
posted by Vicente Moran at 12:50 a. m. 8 comments
miércoles, enero 25, 2006
Jamás nunca pensé que me pasaría algo así. Simplemente fue una experiencia horrible, de la que aún no me repongo. Sólo han pasado 2 días y recién hoy me percaté, que una buena manera de sacar esta mierda era escribiéndole a la comunidad blogeana.
Hace unos 10 días resolví viajar para ver como iba la corrección de mi anteproyecto de Doctorado. Se supone que debo realizar una parte de mi tesis en Montreal, así que ya estaba preocupado de cómo hacer los contactos y las postulaciones para las becas, ya que como sabrán los científicos Chilenos somos medios pobretones. Sin embargo, mis vilipendiosos maestros estaban como siempre sentados en sus “huevos de oro” intelectuales dispuestos a resolver otros problemas, mientras mi anteproyecto estaba durmiendo como millones de bytes en una de las carpetas de sus PCs.


Luego me desahogué diciéndoles, que me sentía sólo en medio de una turba de científicos heterosexuales. Claro, porque para una loca desbocada como yo, el pensamiento y el raciocinio están vedados, y por ende en sus estrechas mentes no se imaginan a un ser delicado descubriendo nuevos procesos, entre otras cosas. Así que yo me encargaré de esclarecer aquello (para otro cuento).
En resumidas, como no habían revisado nada me vine antes de la universidad. Tomé el tren a última hora, me vendieron un pasaje para el día siguiente y parecía vieja de toma reclamando por un asiento. Imagínense ya venía enojado y lleno de malas vibras.
Al llegar a santiago, por supuesto mi pololo no sabía de mi arribo y por ende yo tampoco tenía idea de la masa cagá, que me esperaba en mis aposentos nupciales. Quizás se reirán en como escribo, pero lloro a mares.
Fue como una ilusión. Me bajé del taxi y una brisa fría recorrió mi cuerpo – extraño pensé tomando en cuenta que era Verano – miré al cielo y observé las nubes suaves y esponjosas. Así que me presté a subir con una sonrisa y lleno de ganas de follar con mi pololo. Venía literalmente acumulado. Metí la llave lentamente. En la casa todo estaba en silencio, pero la televisión de “nuestra” pieza estaba prendida. Pensé que quizás estaba viendo una película, mi pololito amado (culiao concha su madre). Abrí la puerta con una sonrisa de oreja a oreja, que duró sólo unos segundos. Ésta se desvaneció in su facto. En aquella cama donde tantas veces había sido poseído y había poseído en su efecto, se encontraba un muchacho desnudo (un gueón de mierda), con un cuerpo más lindo que el mío. Se notaba que era más joven. Sigo después porque estoy mal...
 
posted by Vicente Moran at 11:34 a. m. 7 comments
jueves, enero 19, 2006

Ingeniado para las almas tímidas. Aquellas que buscan de alguna manera poseer una empatía ligera, que les permita ligar y entrar en contacto con los demás.
Lo compré en la última feria de tecnología de Houston. No es doloroso, apenas una pequeña incisión y queda en el subcutáneo. Posee un sistema de electrobiológico, que le permite recargarse diariamente, utilizando el potencial de membranas de mis células como fuente energética.
Luego de insertarlo en mi cuerpo, me fui raudo a mi casa para introducir los datos más importante sobre mí, como mi nombre, mis gustos en literatura, cine, política y también el tipo de hombre que me apetece. Además incluí que era pasivo y que unos de mis fetiches eran los pelos. También a modo de referencia admití que me gustan las pastas y las ensaladas de frutas. Y así en esa tarea insípida, me percaté que sería desde ahora un ser humano a disposición de cualquier usuario.
Esa noche probé mi HFID en una fiesta, que mi amigo claudio me convidó. Simplemente quedé anonadado, ya que con el dispositivo sabía la información necesaria de todos. En la pequeña pantallita de mi reloj iba leyendo lo que le agradaba a Juan, un bello adonis de ébano, al cual gustaban la comida china, iba al gimnasio todos los días y lamentablemente era bisexual. Para un homosexual solitario como yo, no me servía un individuo que sólo buscaba sexo, así que lo descarté.
En la fiesta, y durante el transcurso de la noche, pude entender que es loable saber todo, pero todo con el HFID; sin embargo, me quedé un poquito boquiabierto al racionalizar, que ahora ya nada era sorpresa.
Después de enviar señales con mi HFID nadie me respondió. O sea comprendí burdamente, que no era mi timidez la responsable de que nadie se me acercara, sino que la razón estaba en mi apariencia física. Simplemente era feo y esa era la triste verdad.
Al día siguiente retiré de mi cuerpo el dispositivo sin titubear. Volví a ser la persona invisible, el gay solitario, que se masturba con películas porno y que paga por sexo. Quizás ustedes piensen: ¡Qué patético!. No obstante conocer el HFID me sirvió para comprender cual era mi problema. Ahora trabajo diariamente para juntar el dinero y hacerme unas cuantas cirugías. En todo caso lo que tengo claro es que jamás volveré a usar el HFID. Simplemente es mejor conquistar con el misterio, sin saber un ápice de sus gustos y así de paso vislumbro sus secretos. No me figuro llegar a tranzar las primeras palabras, con un mozuelo del cual lo sabría todo, todo lo que le agrada y hacer de un vil cínico-payaso.


PD: para más información el HFID se presentó en la última feria tecnológica de USA. Para más datos remítase a la última National Geographic.

 
posted by Vicente Moran at 2:32 p. m. 7 comments
miércoles, enero 18, 2006
La Totó jamás ha tomado un libro de filosofía, ni tampoco novelas rosas, todo lo que sea leer la aburre. En vez prefiere ver el nuevo reality show, donde tres mujeres bellas deben conquistar a un hombre inflado por anabólicos. Me da pena la Toto, ni siquiera puedo hablar de política con ella, ya que sus padres la castraron en el regimen militar y la dejaron polarizada de por vida, prefiere hacerse la “light” y decir que es de izquierda cuando le conviene y de la derecha de corazón. Ayer me escribió, y ya no se casará con nadie, está depresiva y come compulsivamente, me parece un poco precipitada y tácita en tomar sus decisiones. Ayer la llamé, pero no me respondió nada, tampoco la segunda llamada, a la tercera me preocupe. Así que fui a su casa. Nadie abrió. Fuí por la ventana y miré. Ahí estaba tirada en la cama, desnuda como muerta. Estuve apunto de entrar, pero me arrepentí. Luego salió del baño un tipo guatón y viejo, completamente desnudo con su miembro pseudoerecto. No lo reconocí a la primera, pero luego me percaté que era su profesor de ginecología. La Toto no me vió, pero yo divisé en lo profundo de su mirada un vacío nuboso, con neblina de odio por la vida. La vista perdida e inyectada en sangre de rabia. Me fui. Me dio mucha lata….
La última tipa es la Pía. A ésta la conocí en una fiesta. Al principio me vendió la poma de mina culta, que cuida su imagen y que tiene claro todos sus ideales en la vida. Creía en la fidelidad, en el amor eterno, en la virginidad, en la bondad del ser humano, en que ella jamás se acostaría a la primera, en que no se deberían dar condones en las playas, que había que matar a los asesinos y desechar a los malos elementos de la sociedad como a los maricones y los drogadictos. Me rejuró que jamás había probado droga alguna. Yo pensaba en silencio: “¡Qué onda! éste es un espécimen en extinción, o la mina es mitómana y no cacha en que onda anda”, ya que estábamos en una casa donde la marihuana volaba y el éxtasis también. Al final de la fiesta yo estaba sobrio y medio aburrido, la música era pésima, cuando de repente apareció la Pía toda cocoroca, como diosa afrodisiáca del monte de olimpo: ¡Y tú!. Le dije yo tratando de contener su risa hedionda a marihuana. Estaba sofocada, por eso creo que se saco delante de mí su polera mostrándome sus pechos, yo me cagué de la risa y le dije que las mujeres no me gustaban, se indignó a tal punto que se paró rápido y fue al baño a vomitar. Me preocupé demasiado y me paré a verla, entré al baño, y ahí estaba la Pía fóllale que fóllale con un tipo drogado, le dije que la soltara, pero ella despectivamente me dijo: ándate maricón culiao.
La Pía va a la iglesia todos los domingos, recibe la ostia de la mano del cura homosexual reprimido y se va arrodillar a pedir perdón por sus pecados de inconciencia.
La última vez que supe de ella fue el año pasado cuando por casualidad fui a ver a un amigo que tiene Sida, que estaba en el hospital San Borja, porque ya murió. Cuando de la cama contigua me llama una mujer que bordeaba los 30 años. Sí señorita dígame. – Le contesté. ¿Soy yo no me reconoces? – devolviéndome la pregunta. Era la Pía que se había agarrado el Sida por inyectarse no sé que droga. La familia la había echado de la casa por deshonrarla, y para más remate había quedado embarazada del güeeta que la contagió. Me dio caleta de pena, fui a sentarme a su lado, me pidió perdón por llamarme maricón esa noche, me mostró a su bello hijo, que había nacido sin sida, y que ahora estaba para adopción. Su familia no se haría cargo de él. Lástima, por que el guatón es re lindo.
Ese día salí triste del hospital Me fui a sentar a tomar un café cerca de mi casa en el barrio Brasil, cuando apareció un pendejo pidiendo plata, le dije que se sentara a comerse un dulce, me puse a llorar y el niñito me preguntó que me pasaba, le dije que había visto un animal en peligro de extinción, como no cacho tomó su dulce y se fue a jugar a los columpios
Estas tres personas: LaTiti, La Toto, y La Pía fueron seres engendrados por esta sociedad, fueron cercenadas de la capacidad de discernir y elegir. Fueron improntadas por las generaciones anteriores y no pudieron evolucionar. Gracias a sus formas de analizar y proyectarse se frustraron. Quizás yo me amargué al percatarme que no pude hacer nada por ellas. Están perdidas en el limbo de lo correcto.
Se quedaron estancadas esas bellas mujeres neuróticas, que no supieron encontrar su horizonte, y aunque la Titi y la Toto son profesionales autosuficientes, jamás he podido sentarme con ellas sin que critiquen mi forma de vida. Sino que seguimos distantes, parados en mundos diferentes y opuestos. Yo mirando como la infelicidad las alcanza a ellas. Ellas viendo en sus vidas el vacío más grande y hondo. Oscuridad hipertérrita que no las dejará. Ahogadas en el círculo humoso de miles de cigarros que fumarán. Preguntándose una y otra vez: ¿por qué nací?, ¿por qué soy así? ¿por qué soy fea?, ¿por qué soy pobre?. Espectadoras de la película más triste y patética de todas: Su propia existencia.


Dedicado a mis amigas Titi, Toto, y Pía.
 
posted by Vicente Moran at 3:43 p. m. 3 comments
lunes, enero 16, 2006
Deambulan por la vida éstas tres encrucijadas del ícono femenino inexistente. Perdidas en una época cambiante, inquisitiva y egoísta. Quieren casarse con el príncipe azul. Ser delgadas como la Kate Moss, aunque los rollos se les arranquen a sabiendas, en las ajustadas tenidas de tiendas para famélicas de nuestro mundo de gula desenfrenada. Aún así, no pierden el sueño, ni la fé, ni menos la esperanza de ser idolatradas por ese ario de apellido “out of Sudamérica”. Entonces es como se embaucan en toda una maraña de artificios enloquecidos, que incluyen: hablar güevadas, ser cuicas no ilustradas, modificar el mal castellano que hablamos en una sonajera de murmullos fonéticos que parecen idioma inventado para un latino de clase media. Sólo comen en ciertos lugares, están al tanto de la rica y cultural televisión, jamás se percatan que viven en un país subdesarrollado donde al menos el 20% de la población come una cantidad de proteína que no es suficiente para su crecimiento íntegro, y está de Perogrullo decir que ni saben que sus sueldos son tan elevados que alcanzaría para alimentar a tres familias a la ves.
La Titi es un proyecto frustrado de periodista. Linda, pero se pinta tanto que le hace competencia a los travestis del Bunker. Se tiñe su hermosa melena rubia y queda como espantapájaro. La pobre está enamorada. Una vez trato de engatusar con artimañas de mujer audaz; no obstante, el sueño que tenía planeado se le vino al suelo. Resulto que el tipo era más vivo, audaz y sagaz. Al final quedó con el gustito de haber probado la puntita, pero no el todo - y no me mal interpreten - no me refiero al aspecto sexual, sino al amor. La Titi güeona pensó que el tipo le daría una chance, cuando el vaca es un engreído de mierda. Llega a ser enfermizo. La Titi al lado queda como reina del Nilo. Un día me la encontré en las condes, yo andaba buscando trabajo (soy cesante) y me preguntó si me gustaba su nuevo peinado, le dije que no: parecía prostituta Kitch, con toda esa chichería y cachivaches que llevaba encima. Le conteste eso y se enojó. Sé que tengo poco tacto.

Al Final la Titi se dio por vencida. Ahora no es más la mina filántropa que conocí, ahora es una solterona pronta a cumplir 30, y piensa que la micro se le paso hace rato Yo trato de decirle que no, que estamos como los malditos europeos sofisticados que se casan como a las 35 años, pero ella se siente como una vieja decrépita con telarañas en la vagina. La Totó sólo sueña con casarse. Estudio enfermería en la universidad, y sabe que su objetivo primordial es enganchar a un Doctor. Esa es la única manera de salir del círculo en que nació, ese que es humilde, en donde no existía nana, como en las casas de sus amigas de la alta sociedad. Su madre la crió para subir al escalafón superior, le enseñó que no mirara el físico del tipo, sino la billetera, y aunque suene burdo: es una mina que busca ser rica.
La Totó está siempre triste. Trata e intenta enamorar al doctor de turno, un tal Marco (un rubio a lo Calvin Clain, con cuerpo formado y cuidado, ropa muy bien elegida, y se infiere por lógica Gay). Algunas veces la invita a salir, para que nadie sospeche de él, sin saber el daño y odio que está engendrando: una homofóbica en potencia.
Termino la historia la otra semana. Vicente.
 
posted by Vicente Moran at 5:44 p. m. 2 comments
lunes, enero 09, 2006

Estaba sentado mirando de soslayo al querubín andrógeno. Tocaba su polla para hacer notar su presencia. Dejaba más que claro, que bajo aquel pantalón de señor correcto, se ocultaba una gruesa prominencia.
La conversación giraba en torno a la gramática. Quizás el uso del punto y coma ya no sería necesario. Tal ves sería eliminado en el futuro y dejado en el olvido como muchas otras reglas. A su vez el ambiente se cargaba de erotismo y era necesario apaciguar aquella llama con un buen sorbo de vino tinto. Ambos se quedaban obnubilados con el escanciar del brebaje en las copas prístinas. Un silencio agobiante aguardaba en las bocas cerradas, antes de entregarse a otra batalla verbal. Y comenzaron con ciencia mezclada con literatura. En las inteligencias múltiples y en el maravillo proceso de conexiones inter-neuronales, que terminaba con un ápice de elocuencia en palabras rebuscadas y de una sintaxis embrollada.
La calamidad del señor era precisamente hacerse ver como un ser supremo. Lleno de conocimientos. Tratando de investigar en la mente virgen de aquel mozuelo, que lo miraba embelesado y con ojos de fuego. Por supuesto que era una batalla diametralmente injusta. Él gozaba estrujando las neuronas de su contendor, en clara desventaja.

A veces recurría a los somníferos de las drogas para abrir pasajes entre la mielina. Anhelaba con lujuria intelectual reventar aquellas descargar. Deseaba escuchar secretos de procesos, que no le habían sido explicados. Terminaban riendo a destajo. Cada uno tratando de redoblar los puntos logrados con sus análisis, frutos del magnífico opio, que permitía elucubrar ideas descabelladas. Sin embargo, los pantalones no podían aguantar aquellas bestias creadas sólo para el placer. El animal bendito los invadía, y poco a poco, alocados por la fiebre del deseo dejaban a tras lo bien estructurado y se rendían al simpático sistema nervioso autónomo.
“Una descarga eléctrica en la boca piscícola de la uretra, y una imaginación fructífera, que producían el sudor de ataño”.
Ambos rodaban por la alfombra. El principal accesorio de ornato era simplemente la piel. Las armas para combatir incluían las bocas, las lenguas, los falos erectos y el ano deseoso del joven aprendiz.
Para el muchacho todo era una contemplación ultrajante. La visión de un capullo a punto de explotar y enjuagado con su elixir salival, incrustado en la laringe y decantando en una asfixia fetiche de la que no deseaba escapar. El chico a su vez entregaba la caverna candente a la lengua bífida de su mentor. Así ambos se perdieron en aquella orgía de emociones, en aquel encuentro de penetradas endemoniadas, donde el grosor sin indulgencia quería llegar a la materia gris, para hacer entender que aquello era amor (una pasión comprada en el ciberespacio).
Se quedaron unidos pegados como perros maricones y mirándose los ojos, mutuos espejos, que reflejaban la cena carnal. Del mismo modo el vaivén comenzaba lento y suave. El joven presentando sus pechos de transformista, para que el verdadero hombre de carne y hueso los dejara ilusoriamente amoratados. Entonces aquel bello Hefestión saltaba magistralmente sobre aquel trozo de carne viva, redescubriéndose el tibio calor de la unión.
“Un tic de descarga”

La humedad invadió su pieza solitaria. Soltó el chorro en las entrañas de su programa favorito. Por primera vez sentía y deseaba seguir con la charla amena de su coterráneo intelectual. Así que por nada en la vida abriría sus ósculos ópticos para percatarse, que el juego había terminado. Por lo mismo sin pedirle permiso a su ajetreado cuerpo se concedió la licencia para seguir con la imaginación del placer.
El ilusorio adonis inteligente se había quedado ahí, en medio de bytes y Java Script encerrado en el programa emulador de placer. Lo reinicio. Por mientras seguía imaginando (y visualizando), a su discípulo griego; éste dormía placidamente a su costado, mostrándole aquella sombra tenue que se forma desde la nuca hasta el coxis y él acariciando el recodo perfecto que se formaba entre la cintura y sus caderas. Terminando con deleite en la humedad seminal, que había dejado él entre sus glúteos.
“El programa estaba listo. Su cuerpo senil y acabado volvió a repetir la palabra mágica, que lo transportó a su encuentro carnal: REINICIAR programa tarde de junio 13 del 2007 con Francisco Matta. Conexiones múltiples e inserción a lóbulos frontales e hipotálamo”.
Nada había cambiado desde la última visita. Ambos sentados en la mesa rectangular. Los dos con copas de vino a la diestra y cenando carne de res sellada a la española. La conversación rodó suave en torno al exilio de Miguel en 1950 y sin dejar de lado las miradas rapaces a la entrepierna de Francisco.
Afuera todo había cambiado. Las mariposas eran electrónicas y China era la nueva potencia mundial. Toda la ciencia estaba escrita en Mandarín y Miguel seguía esperando, en su simulador del pasado, el cenit terminal de su ajetreada vida.
 
posted by Vicente Moran at 12:52 a. m. 4 comments