miércoles, octubre 31, 2007


(LA HISTORIA DEL ÚNICO HUEMUL BLANCO Y SU LUCHA CONTRA EL MALVADO SR. MATTE, VILLANO QUE QUIERE DESTRUIR LA PATAGONIA CON MEGA CENTRALES HIDROELÉCTRICAS)
Huemulito asintió con un meneo de cabeza, que confirmaba lo que su madre le había comunicado; sin embargo, no podría imaginar ni siquiera, que tales criaturas “Los Joshil” existiesen, no comprendía que tales seres destruyeran su entorno, lo encontraba estúpido y tonto, ya que luego de destruir la Patagonia seguirían con la Antártida y finalmente no tendrían donde vivir. El planeta se acaba, no es infinito…
En eso estaban Jegel y su hijo, cuando Tion (el picaflor) por ser el más veloz fue avisar que la reunión había concluido y que el plan era genial.
Salió calafate magnánima hacia el claro, toda risueña, ya que K-rrén y Kox la iban alagando su belleza, tratando de obtener un mágico beso en la mejilla.
- ¡Ya basta! De tanta fanfarronería, aquí estamos para trabajar y luego hacemos fiesta. A parte de bautizar a nuestro nuevo integrante debemos planear la forma de detener a este hombre tan iracundo, como abrirles los ojos y enamorarlo con esta parte de la tierra. Ay será difícil, será quizás imposibles, mas moriremos todos en el intento.

Calafate se acercó entonces al huemulito, por primera vez, sacó sus manos que eran de canelo y lo tocó para proclamarlo con el nombre de Hosh en honor al Dios de las nieves eternas. El nombre le era homónimo de su pelaje níveo y todos los seres estaban contentos, especialmente el Dios Hosh, que con su cara, barba y pelo blanco y sus ojos azules de glaciar miraba con orgullo a su nuevo hijo (adoptivo) Hosh junior.

- Bueno ahora vendrán los poderes y como tú Hosh eres el padrino serás el primero en darle un poder especial. – Pronunció Calafate. Entonces el Dios Hosh sacó un trozo de hielo milenario del campo de hielo norte, que era de azul brillante y profundo.

- Querido Hosh, estos hielos son la prueba viva de la pureza de la tierra. En ellos está escrita la historia de nuestro entorno y hoy en día cada vez retroceden más. Ahora mis dominios son menores, así que yo Hosh: Dios de la nieve y el hielo, te dotaré con el poder mismo del frío. Así nunca sucumbirás a las bajas temperaturas. Tu pelaje será el más tibio y hermoso de todos, y cuando te encuentres bajo peligro en mis dominios encontrarás paz y una salida a la amenaza de los Joshil. – En ese momento, notó que su pelaje se tornaba de un blanco tan puro y cálido, que la sensación de confort lo colmó.

Luego calafate dio la oportunidad a Shenú, que se acercó con cara de meditación tratando de imaginar con que poder iba a dotar al nuevo Huemulito. Una vez que se le ocurrió se preparó con los brazos abiertos, y con su voz profunda y potente concedió el poder del entendimiento entre él y el Huemulito, y entre todos los animales del bosque, de esa manera siempre podrían prevenir al Huemulito sobre posibles peligros. Además Shenú podría por vez primera hablar con una creación de calafate. Shenú estaba contento, porque con aquel don llegaría a ser el mejor amigo de Hosh, el Huemul blanco.
Después se acercó K-rrén que era tan brillante, que Hosh no pudo mirarlo a los ojos, ni siquiera sabía como era, y este espíritu tan importante para todos no dijo nada en voz alta, sólo habló mentalmente con Huemulito Hosh, comunicándole que el poder que le otorgaría no sería nada sobrenatural, y que sólo le regalaría “LUZ”, para que así pudiera hacer surgir vida donde él quisiera.
Huemulito Hosh no comprendió muy bien a que se refería, y de un momento a otro dejó de pensar en el poder de K-rrén, ya que se acercó K-rreh la Diosa luna, la cual poseía una cara horrible a causa de una pelea entre ella y K-rrén. Eso había causado que existiese el día y la noche. No obstante, hoy por hoy, ya eran grandes amigos y cada uno reinaba sobre la tierra en ciertos momentos.
K-rréh era un poco lúgubre y malévola, su rencor hacia el sol (K-rrén) la había transformado en la Diosa más nefasta, y jamás había logrado encontrar su parte bondadosa, a cambio le robaba luz al sol para brillar y tapar un poco su fealdad.
K-rréh se acercó al huemulito Josh, y todos los Dioses miraron recelosos. ¿Qué es lo que ella iba hacer?, ¿qué tipo de poder le otorgaría?.
- querido Josh, las mareas son mis dominios y son parte esencial del equilibrio para la vida, con ella doy vida, pero también la quito; sin embargo, aunque todos estos ineptos me crean malévola y oscura, yo igual soy una guerrera contra estos nuevos enemigos, especialmente de ese tal Matte, que busca cercenar y mutilar a mis primos los Ríos. Así mi obligación será cuidarte cuando cruces por las aguas, le pediré a Kox (Dios mar) que nos apacigüemos y te dejemos seguir rumbo a tu destino. Y además podrás llamarme en la noche y pedir la ayuda de mis rayos tenues, para ocultarte y perderte en la inmensidad de los bosques de Lengas. En la noche jamás estarás sólo, porque yo siempre estaré tras de ti.

Todos suspiraron apaciguados cuando escucharon el discurso de K-rréh, y ver que estaba con ellos en contra de los taladores y constructores de hidroeléctricas dentro de sus dominios.
PD: las fotos son un montaje de como se vería la patagonía con las represas. La segunda es del río Baker, aún sin represas, y espero que siga así por siempre...
 
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lunes, octubre 22, 2007

LA HISTORIA DEL ÚNICO HUEMUL BLANCO Y SU LUCHA CONTRA EL MALVADO SR. MATTE, VILLANO QUE QUIERE DESTRUIR LA PATAGONIA CON MEGA CENTRALES HIDROELÉCTRICAS


En eso estaba Shenú cuando cientos de flores comenzaron a cantar. El bosque se lleno de chispas mágicas, que hacían posible la comprensión entre todas las criaturas. Miles de Botellitas, ciruelillos, siete camisas, claveles, flor del chilco, orquídeas y bolsitas de oro, todas cantaban y soltaban un hálito mágico y envolvente. La madre del huemulito le sonrió para que no temiera. Todos los dioses se silenciaron cuando de un arbusto espinoso y con frutos de color púrpura surgió Calafate, con cara de apurada y el cabello revoloteado. Ella era la omnipresente Diosa de la tierra, y aunque siempre vestía muy alternativa, su belleza era asombrosa. Mientras levitaba sobre el arbusto, Huemulito pudo observarla mejor: era alta y delgada con una cabellera larga y de color negro azabache, ojos rasgados y de color ámbar y piel de aceituna. Los Dioses todos estaban contentos de verla, siempre tan informal y llena de energía, casi al punto de ser un alma vigoréxica luchando contra el calentamiento global.
Justo en el momento en que Calafate bajó del arbusto, para ir a saludar al huemulito, se dobló un pies, y trastrabillando llegó al lado del huemulito. Lo que los animales y Dioses vieron, fue solamente un tumulto de tules y gasas, su melena voló y quedó medio tirada en el suelo al lado de la madre del Huemulito, de la cual era íntima amiga.

- ¡Ups! Jegel (era el nombre de la madre del Huemulito) mira que extraordinaria criatura has dado a luz, es un ser magnífico y tendremos una ardua tarea buscándole nombre y otorgándole los poderes necesarios para que luche en contra de todos los desalmados, que desean destruir la Patagonia. Más ahora que el malvado “Mate” esta empecinado en destruir tu habitad, el hogar de tantos seres que alberga mi alicaído cuerpo. Todos tenemos cierta energía pero él será especial, ya que tendrá una tarea extra. – Calafate era muy ominosa al referirse a sus criaturas.
- ¡Ay! ¿estás bien?, parece que andas medio desconcentrada. – Le hablaba Jegel mientras la ayudaba a pararse.
- No flaca para nada, es que en estos tiempos he tenido que buscar recursos para aumentar mi paciencia para con los humanos, ya que no todos son malos. Ahora último me había materializado y ¿sabes qué? aprendí yoga, y bueno me enamoré, y bla bla. Tenemos que conversar amiga; sin embargo, ahora no se puede, debemos buscarle nombre a esta bella criatura, con el propósito de detener a este energúmeno de “Mate”. Ay si me acuerdo del nombre y me da rabia. Así que a trabajar – Anunció Calafate a los demás que aún estaban atónitos ante su caída en picada desde el arbusto.
- ¿estás bien Calafate? - La interrogó K-rrén, que era su eterno enamorado.
- ¡Sí pues!, tú sabes que soy buena para caerme – Le respondió Calafate coquetamente.
- Entonces vamos hacer la reunión – Inquirió K-rrén.

Calafate llamó a todos los espíritus, más dos representante de cada criatura del bosque para mantener una reunión, así se pondrían al tanto de las noticias trágicas que sucumbían al mundo, y también trazarían un plan para salvar a sus ciervos mágicos y darle un nombre al nuevo integrante.
Mientras tanto Jegel hablaba con su hijo sobre el papel que quizás él iba a cumplir en esa época. Para tal efecto Jegel llevó a su hijo a un borde de la montaña para enseñarle sobre la vastedad de la tierra. Ahí huemulito aprendió lo grandioso e intimidante que puede ser su planeta, se sentía indefenso e insignificante al ver las hermosas montañas que cambiaban de color durante el día, y en el fondo el lago impávido por algunas horas, reluciendo su azul turquesa. Estaba tan solitario ese lugar, que podía observar como Shenú se dibujaba sobre la superficie del agua, jugando tempestuoso, levantando chorros hacia el cielo y rociando al bosque hipertérrito y somñoliento con su hálito húmedo y gélido. En el ciello K-rrén brillaba como miles de diamantes en las gotas voladoras que se expedían con el ároma cítrico de calafate. Aquello era la unión de los elementos, fue presenciar como las fuerzas de los dioses se entrelazaban en un baile eterno, que ya llevaba miles de años, transfigurando la superficie de su tan querido grano de arena en el universo. Y ahora por primera vez, todo aquel planeta estaba en peligro.
Jegel sacó a su hijo del ensimismamiento y lo hizo mirar hacia la izquierda. Lejos en el horizonte se podía divisar una nube negra, y bajo ella miles de animales gigantescos que se comían el bosque a una velocidad exorbitante; eran bosques de Raulíes, Lengas, Robles, Coligues, Canelos y Araucarias, que sucumbían bajo las terribles garras de estos temibles animales. En la cara de Huemulito se dibujó un espanto y preocupación, al imaginar que en muy poco tiempo estarían cerca de su lago y bosque encantado. Al observar la madre la reacción de él inquirió.

- Son los Joshil hijo, la criaturas de la maldad, cuando te las encuentres debes arrancar de ellas, ya que comen todo a su paso y dejan una tierra yerma y desierta. Jamás debes acercarte a ellos.
- ¿Por qué están destruyendo el bosque madre? – inquietado preguntó el huemulito.
- Los Joshil se han olvidado que también son parte de todo esto. Muchos de ellos ahora viven en grandes conglomerados, sin naturaleza y comportándose como animales desquiciados. Hace mucho tiempo eran parte de la naturaleza y podíamos comunicarnos con ellos, a través de la música y la danza. Luego algunos de ellos comenzaron a sentirse poderosos. Calafate trató de encausarlos. Ellos son muy inteligentes; no obstante, no han comprendido, que su vida depende de una interconexión mágica y frágil con el entorno. Ahora ellos necesitan la llamada “energía” para hacer correr su mundo paralelo, donde el fuego es el regente. Se han quedado enamorados de esa fuerza y han inventado artilugios inútiles para nosotros, mas para ellos indispensables. Claro está, que eso no puede seguir así hijo, ya que hoy están llegando hasta el fin del mundo, el último lugar de la tierra donde subsiste el espíritu de Calafate en forma pura. Debemos detenerlos, deben comprender que este lugar debe ser resguardado, deben entender que esto es su último tesoro. Esta será tu tarea, tu más importante misión – Jegel terminó esa clase didáctica mirando el horizonte y atisbando con los ojos temeroso como aquellas máquinas se acercaban a una velocidad abismante.
 
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domingo, octubre 14, 2007

(LA HISTORIA DEL ÚNICO HUEMUL BLANCO Y SU LUCHA CONTRA EL MALVADO SR. MATTE, VILLANO QUE QUIERE DESTRUIR LA PATAGONIA CON MEGA CENTRALES HIDROELÉCTRICAS)


En el claro esperaban ansiosos todos los animales, para observar a la nueva criatura. Todos rumoreaban sobre los poderes mágicos que poseían los Huemules, lo que los había llevado a una persecución sin tregua. Se decía, que la mirada cándida de un Huemul podría sanar cualquier mal, de ahí su poco temor hacia los forasteros; sin embargo, también se conocía desde antaño, que todo aquel que osaba dar muerte a un Huemul, luego sucumbía en terribles enfermedades y dolores espantosos jamás nunca sentidos, ni menos soportados por nadie. Y es que los Huemules eran los seres más queridos por los espíritus del bosque y estepa patagónica. Los Dioses del sur siempre los dotaban con poderes sobrenaturales, los cuales eran entregados al momento del bautizo.
Muchos lugareños habían contado con asombro que cuando se extraviaban en la inmensidades de las montañas, y habiendo perdido toda esperanza de salvarse, justo en ese momento aparecía un Huemul que los miraba intensamente, como queriendo decir: ¡ven sígueme!, y era así que estos hombres se libraban de la muerte gélida de las montañas, al ser conducidos por los senderos que sólo ellos conocían.
La madre levantó con un empujoncito a su bebé y lo animó a que la siguiera. Mientras iban caminando unas curiosas aves, los Hued-hued anunciaban estrepitosamente la llegada del huemulito, exaltados de alegría y mostrando contento su vientre acanelado que hacía contraste con su abrigo negro de cola parada. El Huemulito sólo las miraba de reojo no queriendo ofenderlas.
Cuando al fin llegaron, no había nadie en ese lugar, el silencio era solemne, hasta que Shenú rompió la tranquilidad con una ráfaga y se materializó en el centro del claro. Era un viejo de pelo largo, morocho, barba hirsuta y robusta. Entonces habló con voz indulgente.
- ¡venid todos! - Y todos aparecieron. Entre los animales estaban: Sheit la lechuza; Telil el flamenco; Keyaishk el cormorán imperial; Tamtam el jilguero; Kex el aguilucho; Toquem el zorro; Maire el carpintero; Chax el condor y Tion el picaflor rubí. Todos ellos, además de otros animales que exclamaban con asombro la belleza del nuevo integrante del bosque, ya que jamás habían visto a uno tan claro y níveo, en realidad era el primer Huemul blanco en la historia de la tierra. Fue tanto el alboroto que Shenú hizo callar a todos. A continuación entraron a bendecir al nuevo integrante, los dioses y otros seres mágicos. El primero fue Kran, un Alerce gigante de 3500 años y 90 metros de altura, que despertó sacudiendo sus largas ramas. Al ver al chicuelo bajó ruidosamente uno de sus apéndices, asustando a todos los animales.

- ¡Cuchicuchicu! Que lindo este huemulito, aquí estoy de nuevo. – Exclamó Kran con su voz profunda y poderosa.
- ¡Ya para! No ves que asustas a todos. – Espetó Shenú a Kran, para que dejara de moverse tanto.

En ese momento más espíritus llegaron: K-rrén (Dios Sol), K-rreh (la Diosa luna), Hosh (el Dios del hielo y la nieve), Kox (el Dios del mar) y Shaúl (la Diosa de la lluvia). Todos estaban medios cansados, ya que trabajaban arduamente para manejar el equilibrio en la tierra. Se notaban extenuados, ya que últimamente se les hacía más difícil ser equitativos. Shalú le reclamaba a K-rrén, que ella no podía regar todo el mundo a la vez. Lo anterior porque K-rrén iba ganando más y más terreno con los desiertos y dejando inmensas zonas con sequías. Al no poder Shalú dejar su bendición húmeda, en aquellos lugares que lo necesitaban, terminaba por inundar otros lugares maltratando a todos los seres vivos. K-rrén, en su defensa culpaba a esa especie de animales, que últimamente, eran tan numerosos. Ellos andan quemando todo lo que pillan (los seres humanos). En eso estaban los dos en franca discusión cuando Shenú gritó.

- ¡Ya basta! Aquí estamos para bautizar a este hermoso ciervo, que sabemos todos es uno de los últimos de su especie, y debemos dotarlo con los máximos poderes para que encuentre una oportunidad. La tarea de derrotar al Malvado Sr. Matte será su objetivo, y para tal campaña necesita de nuestros poderes. Así que a trabajar.
 
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miércoles, octubre 10, 2007

(LA HISTORIA DEL ÚNICO HUEMUL BLANCO Y SU LUCHA CONTRA EL MALVADO SR. MATTE, VILLANO QUE QUIERE DESTRUIR LA PATAGONIA CON MEGA CENTRALES HIDROELÉCTRICAS)

En el fin del mundo también existen aquellos personajes creados por Beatrix Potter. Sí, porque en la Patagonia una infinidad de seres mágicos habitan sus recovecos. Y con el propósito de abrirles los ojos, a ustedes los flojos e insensibles lectores, les contaré una historia de este mundo, de este pedazo de tierra que debe ser protegida de las ideas malvadas y destructoras de su principal enemigo: el diabólico Sr. Matte, que como vil villano planea destruir el sur del mundo construyendo mega centrales hidroeléctricas, sin otro fin, sino que hacerse más rico.
La Patagonia es un lugar donde la magia y los seres imposibles aún gobiernan. El bosque y sus habitantes guardan milenarias leyendas, mientras el silencio de la nieve y el ruido de las cascadas son las encargadas de vigilar y resguardar los tesoros de estos parajes. Hoy están bajo peligro, así que sentaos y no olvidéis jamás lo que leerás, porque esto podría pasar.
Hace mucho, pero mucho tiempo, en un bosque encantado del fin del mundo uno de los últimos seres mágicos, que habitan nuestro planeta, vino a ver la luz reflejada en un maravilloso lago del sur del mundo. Al abrir los ojos y aclarar la vista pudo percibir la humedad fría de ese bosque único, que despertaba escarchado después de una noche gélida y borrascosa. Las Lengas estaban adornadas con barbas de viejo y brillaban con su rocío cristalizado. Poco a poco los sentidos de este nuevo ser se fueron agudizando, y al sentirse seguro junto a su madre que lo limpiaba y acariciaba con esmero, comenzó atisbar con asombro a las demás criaturas del bosque. Así oyó millones de ruidos nuevos, mas uno lo intrigó y asustó en demasía. Éste bajaba desde los hielos eternos de las montañas rugiendo su bastedad en el confín del mundo. Era Shenú el Dios del viento, que había comenzado a anunciar el nacimiento de esta hermosa criatura. Al sentirse amenazado metió su cabeza entre las patas asustado y tembloroso. Shenú no acallaba y seguía rugiendo entre medio de las hojas de los árboles.
- Es Shenú hijo, está contento por que has nacido, y está proclamando la noticia a todos los animales y seres mágicos del bosque. Ellos vendrán a conocerte, no temas, Shenú es omnipresente. – Le proclamó su madre solemne, al ver la preocupación de su hijo.

Cuando ya hubo acicalado prolijamente a su última esperanza, la madre tomó a su bebé y lo condujo a un claro del bosque para presentarlo a los animales y seres del bosque. Este era el último Huemul nacido hacia bastantes años, y en sí era la gran esperanza para los de su especie y para toda la Patagonia.
 
posted by Vicente Moran at 12:38 a. m. 1 comments