jueves, febrero 17, 2005
hoy me cansé mucho.
 
posted by Vicente Moran at 5:40 p. m. 0 comments
Pronto vienen las vacaciones. Quizás tenga alguna historia para contar. Ahora estoy un poco apurado, porque debo hacer unos exámenes en el experimento.
Ahhh, se me olvidaba se me fue un gran amigo a estudiar a Brasil. Hecharé de menos al guatón, la pasaba bien con él (era de los heterosexuales que cambian su visión al conocer a un amigo cola).
Exito guatón.
 
posted by Vicente Moran at 10:01 a. m. 0 comments
lunes, febrero 14, 2005
Hace poco me picaba mi herida de apéndice y me acordé cuando me la sacaron. Fue el año pasado, mientras hacía una clase en la universidad. La guata me dolía un poco; sin embargo, al cabo de unas dos horas era como parir por primera vez. Les dije a los alumnos que me iría. Mi querida secretaria al verme me dijo: ¿qué te pasa estás pálido? Yo era incapaz de articular una palabra. De ahí al hospital municipal. Yo gritando como perra con rabia. Me metieron en una camilla, directo a los doctores, que me manoseaban por doquier. Yo pidiendo alguna droga que me tranquilizara. Luego comprendí que todos eran estudiantes y que yo era el caso estrella. La apéndice es algo re común, por lo visto, por estas latitudes del mundo. Al final esperaron hasta mañana para sacármela. Yo quería ver. La doctora no me dejó, pero igual ví a través de sus lentes. Me hicieron una incisión de cómo 5 centímetros, y hurguetearon por dentro, cuando de un instante a otro, se asomó algo así como un dedo inflamado: era mi apéndice, fea asquerosa, llena de bacterias. La cortaron y me suturaron, dejando todo como estaba.
La doctora me decía que la apendicitis ocurre cuando una fequita o caquita queda atrapada obstruyendo este ciego atrofiado que poseemos. Y como dentro viven millones de bacterias estas crecen y me da una infección con fiebre, leucocitosis y bla-bla. Lo que me daba risas, era imaginarme como llegó la fequita hasta ahí, ya que el ciego está en el límite entre el yeyuno y el intestino grueso. Al final caché, que era las folladas orgiásticas que me mandaba con mi pololo. Además el ano no está hecho para follar, y quizás como le doy como caja con mi boyfriend, creo que una de estas fequitas se estancó.
En fin. Pasé sólo una noche en una pieza compartida con 5 viejitos todos terminales, menos uno que se había amputado un dedo con una galletera. Los otros tenían cáncer, pie diabético y otras cosas. Me daba lata, ya que los médicos de ahora no están ni ahí con el significado de la muerte. Más aún con un pueblo creyente en el más allá. Yo sé que casi todos son agnósticos, pero por lo menos deberían ser más sutiles, para decirte: sabí compadre no te vamos abrir, porque el tumor está por todos lados, y si te abro te mueres antes, y cerrado duras más. Así rompe y raja delante de todos los seres queridos.
En la noche llegó uno de aquellos personajes de Chillán que son de películas. Él era como un artesano, viejo, solito y bien dicharachero. Se había quemado con barniz las piernas los brazos y parte del cuerpo. Estaba vendado, pero no sentía dolor, se sacó las vendas en la noche y se cagó en la cama, para luego limpiarse con el chaleco de la enfermera. Me recagué de la risa.
No es tan mala la salud chilena. No es la clínica las condes, donde eres un rey. Aquí eres un ser humano que se trata bien y que lo único que se busca es que estés sano.
Gracias a todos los médicos que me apoyaron y a los viejitos que me contaron historias que más adelante escribiré.
Nos vemos
Día del amor, un beso a mi novio.
 
posted by Vicente Moran at 1:27 p. m. 0 comments
viernes, febrero 11, 2005
Ayer fue un día hermoso, que lamentablemente teminó mal. De los labios de mi pololo surgió una pregunta que jamás me hubiese imagino formularle. Me dijo: Si quieres terminar conmigo dime no más. Más que una pregunta era como una ayuda para él. Quizás ya se ha aburrido de que me haga la mujer o sea muy guagualón, ambas cosas son innatas en mí, una forma de ser más cariñoso y chistoso.
El episodio me permitió entrever que es difícil que te acepten tal y cual. Quizás tiene razón, estamos puro güeviando y tratando de llevarnos bien, cuando en realidad somos dos entes totalmente distintos. Me da susto y tristeza. Me he acostumbrado a su presencia y jamás me he aburrido de estar a su lado. Ahora me asalta la pregunta: ¿si se aburre conmigo en apenas dos meses que hemos vivido, cómo sería cuando estemos todos los días juntos?.
Hace poco le dije que él era como mi oportunidad de creer en el amor. Siempre he visto ese amor en televisión, donde los personajes se aman eternamente, pero en la realidad ¿será así?.
Sé que muchas cosas de mi persona han cambiado, pero él siempre quiere más. Yo en cambio le pido pocos cambios; hasta son buenos, como por ejemplo que confíe en mí. Me molesta que siempre ande pensando que lo engañaré, y debería decirle que aquello no es exclusivo de mí. No me gusta cuando me molesta con un buen amigo mio, no sé si se sentirá inseguro o que, pero el no sabe que a mí me duele que jueguen con mi pasado. Yo no soy rencoroso y siempre me fijo en lo bonito de las personas y lo malo lo entierro. Por lo visto él no es así. A veces me aburro por que no puedo decir lo que yo creo de las cosas, se lo toma como si lo estuviera descalificando, pero no es así, es mi punto de vista y nada más.
Estoy enojado. Ojala conversemos y ahora que me lo planteo aquello de terminar hasta quizás sería mejor, no quiero seguir pololeando junto a una persona desconfiada, que ya no le excito como antes, por el sólo hecho de estar un poco gordito o ser afeminado con él.
No me imagino sólo me da flojera, pero que diablos, tal vez simplemente no estoy hecho para las relaciones. Ayer me cansé, nunca imaginé me que preguntaría aquello, se le escucho como queriendo decir: si terminai conmigo sería bueno para los dos. No estaba ni ahí. O sea era él quien quiere terminar en realidad, y yo sería el malo, al decirle que sí, y él el bueno al ser el pateadeo.
Quiero que sea sincero, que sea directo, que me busque la conversa por lo menos una vez y que me explique que mierda quiere.


Los dejo a todos los lectores. El amor y una aburrida historia de amor.
 
posted by Vicente Moran at 8:37 a. m. 0 comments
lunes, febrero 07, 2005
En cada lugar y en cada momento, me encuentro con las ladies encerradas en cuerpos de machos recios.
El jefe, de una prestigiosa institución pública ya se ha delatado. Creo que fue su mirada, esa que mira de reojo, para no ser delatado, pero que al final deja entrever hasta el más íntimo de los secretos.
También me pasó con el jefe del laboratorio en qu estoy. Siempre anda pendiente cuando me voy a bañar. Debe pensar en sus fantasias masturbatorias con mi persona. Lástima que soy hombre fiel a un sólo miembro de este planeta, mi pololo.
Estos últimos días han sido tranquilos, salvo quizás, por la arrancada a la blondie. Era una fiesta de las Spice girls. Las mujeres del mar fueron soldatas a raudales, incluyéndome, por supuesto. Baile bastante junto a mis amigos. Uno enfermizamente hetero, y el otro un Gay traumadísimo. Aquellos que reniegan de las locas desaforadas que; sin embargo, son tan nuestras como este otro que las aborrece. paradójico no creen?.
Bueno sigo después acaba mi labor en la apasionante ciencia en la que me sumerjo.
Es bueo que existan gays científicos. De a poco trataré de enfrentarme a este mundo con mucha testosterona.

 
posted by Vicente Moran at 3:56 p. m. 0 comments
viernes, febrero 04, 2005
Es bastante tarde ya!!! Mañana me espera un día de trabajo en el laboratorio. Junto a mi fiel amigo PCR.
En la vida me sigo sintiendo como un mutante, más aún en un mundo malditamente heterosexual. Sé que ser gay hoy en día es casi una moda, para los millones de calientes bisexualoides que plagan esta extensa y flaca faja de tierra.
La mariconada de Chile vive aún oculta en los trabajos que le son de agrado: diseñador, actor, estilista. Bien por ellos, me siento orgulloso que salgan y peleen terreno. Yo por mi parte lo hago en el mundo de Ciencia. Harto más difícil la cosa. Esta todo lleno de heterosexuales testoterónicos que hablan de las minas, la plata y de la competitividad degradante - que dicho sea de paso carcome y roe nuestros sentimientos - que aveces utilizan para trepar.
Las mujeres son un alivio. Ellas más progresistas y con ganas de cambiar las cosas. Ahí está la respuesta. El mundo a punto de irse al carajo. Las mujeres que, lentamente entran en acción, mientras estuvieron dominadas y esclavizadas en las casas. Ahora no, ya tienen las agallas de no abrir las piernas a cualquier gueeta por que sí, y por lo visto son nuestra última esperanza de que el mundo pase a colonizar otros mundo, y nos transformemos en los marcionos de nuestro infimo sistema solar.
Ya hasta mañana a todas las locas de corazón, aquellas mujeres mentales como Yo.
 
posted by Vicente Moran at 12:45 a. m. 0 comments
martes, febrero 01, 2005
¿Cómo perdemos nuestro espíritu?. ¿Querrá un ente supremo que perdamos nuestro espíritu?. ¿Existirá tal espíritu?.
Espíritu: Del latín soplo. Sustancia incorpórea(¿cómo algo incorpóreo puede tener sustancia?), soplo vital, alma, tendencias propias y características, ánimo, brío, etc. Por lo visto muchos no han podido concordar en lo que realmente es el espíritu. Por lo tanto cualquier significado vagamente coherente debe ser aceptado. Cada concepción del universo que tienen las distintas culturas debiese ser tomado en cuenta. Lo anterior nos lleva a una encrucijada sin salida. Son millones y millones las neuronas humanas que crean un concepto particular de lo que es el espíritu. Algunas se reúnen en ideas más concretas; creando tendencias y finalmente religiones. Otras, en cambio, sólo son puntos de vistas particulares de lo que es estar vivo, y tener, por supuesto, conciencia de ello.
Muchos dicen haber extraviado la espiritualidad, o sea “peder la calidad de lo espiritual”, que es relativo al espíritu. Perdemos la espiritualidad por adversidad endógena y otras veces por el azar. Por lo tanto si somos feos, de raza negra, sin estudios y discriminados; luego el espíritu no sirve, sino que para preguntarse el por qué de la desdicha. Luego, si estamos en una incursión en las montañas y un ser querido cae a un precipicio, algunos dejan el espíritu por dolor o por injusticia. En cambio a otros se les revela la providencia de la grandiosidad del omnipresente.
Aún así, el espíritu queda en ascuas. Tal levedad del significado nos irrita. El vacío creacionista, con toda su arrogancia enloquece de tal manera, que la lucha interna por encontrar la sumisión es inevitable.
Las corrientes intelectuales chocan con su propio raciocinio. Simplemente el espíritu es el enemigo más grande de la razón. Y aunque no quisiéramos pensar aquello, ¿cómo podríamos matrimoniarlos?. Juntar en un cerebro el concepto de lo concreto y lo abstracto, la ciencia exacta y las conjeturas – aquellas que comienzan con un: YO CREO – improbables de la imaginación, que son irrefutables fuentes creadoras. Es precisamente con el “YO CREO” que comienzan todas las preguntas, que llevan finalmente a una hipótesis por aclarar. Lo que demuestra que la ciencia y la razón, de primogénito se apoyan en su espiritualidad de creer fehacientemente lo que piensan de un proceso.
Pocos son los que se fijan en nuestras fantasías, aquellas que hemos creado, ilustrado, y últimamente llevadas a la “realidad” en celuloide o software. Son simplemente fantasía, por ejemplo: un unicornio, una sirena, un gnomo, el demonio, los santos, Dios. Otras fueron en el pasado una fantasía: el teléfono, los notebook, los celulares, las naves espaciales, el hombre en la luna, la globalización; sin embargo, ahora son reales. He ahí la coyuntura, como la ciencia vuelve a la fantasía en algo tangible, de fabricación en serie y vendible. Aquel codo donde lo irreal y la ciencia se tocan.
Por otra parte al espíritu debemos relegarlo a una mera acción humana. Ese afán titánico por comprenderlo y saberlo todo – eso sí, siempre imaginado, creyendo en algo aún no posible – hasta el más mínimo detalle. La ciencia sin espíritu, en sí no es posible. Necesita de aquella ráfaga de ímpetu de fuerza “sobrehumana” para lograr resultados. El espíritu se va cuando fracasamos, vuelve cuando acertamos, explota cuando triunfamos.
Además el mundo de hoy es la fantasía del cromañón errante, que caminaba por las estepas torpemente, con sus cuchillo de piedra y una idea divinamente vaga de lo que llegaría a ser.
Hoy existen los que creen en las famosas y grandes culturas que se conectaban con la naturaleza: los mayas, los toltecas, los incas, y los egipcios. No obstante, la opinión de los mismos hacia las religiones actuales es de indiferencia y total ignominia. Aquella falta de respeto a las no pocas concepciones de lo divino, es lo que nos mantiene separados viviendo realidades distintas. No cabe duda, que aquella afrenta eterna se debe a la política del descarte y lo comprobable. Debemos terminar con el absolutismo, porque los números construyen mucho más que sus propios signos. El conocimiento nace y se desvanece en el ser. Queda escrito en la roca, en pergaminos, y hoy en día codificado entre “ceros” y “unos”. Todo lo que sabemos y hemos creado está al borde de caer y desaparecer. La extinción no sólo abarca a los entes vivos, sino también a sus creaciones. Por lo tanto no deberíamos mirar en menos el uso de una herramienta creada por los orangutanes y transmitida su enseñanza, a través de generaciones. Ha sido su espíritu de supervivencia lo que los ha salvado hasta ahora. Saber cuales son sus metas y anhelo son aún un misterio. Resulta denigrante, saber que no respetamos las visiones cosmopolitas de nuestros coterráneos, más ahora, que somos una gran aldea. Nos burlamos de la maravilla de la oración y de su poder de curación, comprobado científicamente, especialmente, para aquello, que piensan que es una verdadera estupidez.
Los resultados son evidentes. Una cultura sin espíritu es inviable, sin espiritualidad nos vamos al carajo, nos aniquilamos y simplemente desaparecemos (que dicho sea de paso quizás sería mejor). Debemos atisbar los oscuros recovecos que ha abierto el pensamiento de la razón, el único medio que se nos procuran para juzgar y discurrir; dejando de lado, el uso fructífero del espíritu como ente de discernimiento.
El espíritu perdido, de muchos que creen tenerlo, es una pandemia generalizada. Ya no nos detenemos a pensar si tenemos la suerte de poseerlo, y más importante aún, percatarnos de que está ahí dentro de nosotros. Caminar e indagar es el camino correcto – no el único por cierto – también está la fórmula del ensayo y error, que también nos lleva a respuestas, y que para algunos es la única ruta conocida (incluyéndome) que existe para confrontarnos con lo inevitable: de que existe en sí un ser interno, etéreo, que no sé ve, que muchas veces le gustaría hacer y decir muchas cosas, pero que calla. Sabemos de nuestra terquedad, de lo necios y arrogantes que somos. Aún así no damos nuestro brazo a torcer.
El espíritu perdido, no es sólo la sensación de vacío, es además la pérdida inexorable de creer en lo imposible. Perder el espíritu es la muerte emocional de un ser vivo. En el caso de la especie humana habrían, entonces, millones de muertos vivientes. Maquinas de aniquilación, seres paradójicamente (y sin saberlo) con un espíritu maligno y amargado (jajajajaja la maldad).
Para finalizar habría que decir, que el fuego espiritual no tiene relación directa con una religión. Quizás la función de las mismas es precisamente, hacer sentir al ser humano un ente más, dentro de este gran universo. Además contener la avaricia del ser humano es bastante agotador.
Las religiones siguen viendo en el conocimiento un arma de doble filo. La ocultan de las masas para manipular desde allí, y valga la redundancia, su propia avaricia. La religiones son iglesias de carne, creadas por seres humanos tan vivos como cualquier otro. No hay nada de supremo en ellos, sino el recuerdo de frases hermosas y doctrinas que nos ayudan a una mejor convivencia con los demás.
Hoy en día la internet nos entrega la cultura en oleadas. Lo hermoso y espiritual anda en la web. Así como también todo el lado oscuro del ser humano. O sea en resumidas, todo lo que es nuestro espíritu: tus matices, sus colores, sus guerras internas, sus preguntas estúpidas. Simplemente falta que madure y crea que es mejor la bondad que la maldad.

“Sentado en la playa él recogía unos granos de arena. Escurren por mi mano y caen. Queda uno en su palma. Brilla con el sol y lo acerco para ver sus átomos. Y los mira atolondrado, porque sus electrones orbitales dibujan con su haz energético la palabra espíritu”.


Dedicado a Carlos.


 
posted by Vicente Moran at 11:43 p. m. 0 comments