miércoles, agosto 22, 2007

Todo ocurrió como en las caricaturas.
Yo durmiendo en el jacarandá con mis alas enrolladas en mi delicado cuerpo cristalino. Abajo su tía reconvertida en humana zangoloteándose como anaconda encabritada.
Un grito: ayyyyyyyyyyyyyy. Yo asustada salte de la hoja que me sostenía gentilmente. Con las ojeras marcadas y el maquillaje levemente corrido (no acostumbro acostarme con él, pero en aquellas condiciones no podía sacármelo). Abajo a su tía la habían descubierto. Su picloris erecto había sido puesto en manifiesto, y los hombres furiosos, sudurosos y calientes aún, ante la sorpresa desagradable de ese defecto que poseemos todas nosotras, la tenían agarrada por el cuello. Mi pobre hermana, sí su tía, que se mete en cada tete, estaba a punto de morir en manos de un negro gigante: 2,1 mts de estatura, 120 kilos de músculo, pelo en pecho y brazos de hierro, quijada masculina y belicosa. Pene semierecto de 25 de largo por 15 de grosor. En la punta una gota de líquido preseminal colgaba lánguido como un muerto que había perdido la batalla. Mi hermana con su frágil cuello entre esas manos de plomo, y si no hubiese sido por el grito previo, yo no me habría percatado y hubiese muerto.
Raudamente invoqué a Visviri y ella como diosa india vino en mi auxilio poseyéndome. De mis brazos salieron plumas doradas, en mi cabeza una Tiara de turquesa con incrustaciones de rubíes refulgía a los cuatro puntos cardinales. En mis palmas sentía la energía esquizofrénica y enfermiza de la Diosa Visviri y notaba asombrada como de mis palmas luces eléctricas destellaban formando el arcoíris, cual prisma universal. Mis pies eran raudos como el viento. Quizás lo único malo era que el traje de la Diosa Visviri me quedaba un poco apretado a nivel de mis pechos, que son más generosos, que los de ella. No obstante a nivel de mi cintura y mis caderas quedaba de maravillas. Mis piernas se veían larguísimas y mis tacos poseían el poder mágico de la seducción. Mi hermana ya medio desmayada no se percató que me había poseído la Diosa Visviri, casi estaba asfixiada. Yo me planté prosaica y prepotente ante el malhechor que quería mancillar a mi pobre hermana.
- Suéltala hombre malvado, ella es mi hermana y es mujer como yo, sólo que nació con un problema irreparable – grite con los ojos inyectados en sangre y presta a la batalla.
El hombre se hecho a reír y yo por un momento vacilé, mas no pude hacer nada, ya que contra mi voluntad me elevé por los cielos. Enceguecida por la rabia, un poder sobrenatural comenzó a gestarse en mi interior. Mi útero comenzó a llenarse de energía universal y justo cuando estaba llena como una pila, solté un grito de batalla y desde mi interior un rayo de poder estrógenico, mujeril, maricueca, pedrianalemebel salió raudo y fugaz hasta el negro que estaba a punto de asesinar a su tía. Le pegó justo en los testículos de toro que se gastaba. Profirió un aullido atronador. Yo temblando de miedo volé a mi izquierda esquivando los golpes y las coces de ese Toro de pamplona mulato. Uno de los golpes me dio en uno de mis senos. El dolor subió desde mis pies pequeños femeninos y lo sentí en el estómago. La ira me consumía y me elevé más en el cielo y comencé a dar vueltas y vueltas, con un pié a nivel de la rodilla contraría y mis brazos abiertos como bailarina. Mi traje despedía colores increíbles y un cintillo de diosas del Olimpo coronó mi frente. Mis ojos se volvieron verde marina. Mi varita de ónix canalizó la energía de la Pachamama, Diosa poderosa, que sólo viene en el auxilio de mujeres realmente necesitadas como nosotras en ese momento. Y cuando paré de dar vueltas, la energía a mi alrededor era mil veces de la que poseía la Diosa Visviri. Voltee la cabeza, quebrando un poco mi hombro de mármol y mi pelo fucsia tapaba uno de mis ojos. El negro malo se percato que era más poderosa y sin previo aviso con mi vara de ónix lo destruí. Quedó descuartizado, la sangre saltó por doquier y todos los demás arrancaron sin creer en lo que veían. Sin embargo su falo lánguido quedo intacto. Horrorizada, me preguntaba como mi hermana iba a meterse eso, pero una no sabe tanta intimidad. Tendré que conversar con ella para que me de consejos femeninos.
Al bajar mi hermana estaba mal herida. Aunque consciente, así que le reprendí.
- Espero que aprendas ahora que casi mueres. Te he dicho que no muestres nuestro secreto, somos mujeres como todas, ¿te ha quedado claro?
No me respondió estaba tan mal que de sus labios, sólo escuche: ¡aaayyy estaba lindo el negro!!!! Así que la abofeteé y la paré para que fuéramos en busca de usted hija. Con mi barita hice un movimiento mujeril y nos achicamos como dos luciérnagas nocturnas, yo de color purpura y mi hermana de color rosado. Luego mientras volábamos me susurró:
- Si ya sé, que me mando puras cagadas, discúlpame hermana, pero es que estoy desequilibrada en estos momentos, tengo tantos problemas amorosos - y se echó a llorar. Yo la abracé y la contuve como hacen las hermanas o las madres.
Y así anduvimos en busca de usted todo ese día. Comimos porotos negros con cerdo y arroz. Fuimos a la playa a dorar nuestros cuerpos. Luego a su tía, después del susto le dio el ataque de consumismo y se puso a comprar cuanta cosa. Creo que su tarjeta, línea de crédito y cuenta corriente explotarán. Se trajo una cartera Louis Vuitton, un abrigo Dolce Gabbana, dos pares de zapatos Prada, cinco perfumes distintos (amor amor de Cacharel, Eden de Cacharel, Emporio de Armani Night, uno de Donna Karan New York y L´homme de Lamcome), un sostén Calvin Klein y unos churrines de feria baratos. Yo me compré sólo un libro de “Pamuk”, ese que se titula “me llamo rojo”. Y mientras su tía compraba para pasar la pena del negro, yo leía enajenada, mientras una parte de mi mente pensaba en usted…
Entonces fue que la vi. Sí hija, la divisé desde lejos. Supe que era usted, ya que la belleza heredada de su madre es inconfundible entre todos esos seres humanos comunes y corriente. Por fin te encontraba y...


… Continuará.
 
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sábado, agosto 18, 2007

Cuando comencé a transcribir esta mierda que ahora le envío, lamentablemente no pude hacerlo en un lugar tranquilo y apartado del ruido asqueroso que me distraía en el momento.
Lo transcribí tal cual lo escribí, no pude adornarlo ni echar a volar mi imaginación como correspondía. No puedo dejar de lado además, que leerlo, repensarlo y revivirlo de algún modo, me hizo mascar chicle un rato y el famoso nudo en la garganta y las lágrimas imaginarias invadieron mi ser de hembra hormonal.
Tomé como decisión, que por fines de rating y de sanidad mental, intentaré hacer una especie de giro melodramático chistoso a todo esto. En la medida de lo posible y siempre que el tiempo y la inspiración me lo permitan. Ahora, lloraré sin parar una semana, hasta que se me pase este malestar huevón que toda mujer ha sentido alguna vez.
De eso, estoy segura.

DIA 3

Hice mi trabajo como enajenada al otro día, después de una sesuda reunión técnica con varios colegas. La sensación de lo sucedido el día anterior, se desdibujaba en mi interior con el correr del día, sin embargo, recobró todos los colores poco a poco, incluso el negro, que algunos dicen que no es color, sino ausencia total de luz; así como el blanco sería presencia de luz o de todos los colores, es decir, luminosidad total. Cuando llegué a casa por la noche y revisé el único correo electrónico que era importante para mí en ese momento, que al ritmo de "tengo , una boca rosa, quien me la quiere comprar, tengo unos labios rojos, que están locos por besar. Y tú, hombre necio…" decía más o menos así: "Asunto: Cuestión de tiempo v/s distancia

Hola mi querida Franca Elesiet:

Anoche cuando partiste, medité mucho lo sucedido y todavía no le encuentro una explicación, ni se la quiero encontrar, disfruté mucho tu presencia al igual que lo mucho disfrutamos cuando nos conocimos, sólo deseo ahora mismo vivir el momento y si la vida me permite reunirme contigo de nuevo lo haré, pero no forzaré situaciones, solo el tiempo y la distancia nos dará la explicacion a nuestras preguntas, espero estés bien y que hayas llegado con bien a tu casa, yo estoy ya en la mía, un poco cansado pero no quise irme a recostar sin enviarte este caluroso saludo y que sepas que estaba pensando en ti y en lo mucho que me hiciste sentir, pido a Dios que nos permita vernos de nuevo y que sea más intenso todavía, bueno amiga espero saber pronto de ti,

Te quiere y piensa mucho Carlos.

Ya prácticamente no era consciente de los latidos de mi corazón, que galopaban a velocidades desconocidas para mi, presa de encanto y de ilusión.
Los días pasaron raudos y yo, mujer aún, cumpleañera, me di el gusto de celebrar mi cuarto de siglo de una manera increíble. Hombres maravillosos a mi alrededor, sustancias chistosas, conciencia emancipada y ajena a lo que varios kilómetros más allá, me esperaba cada vez más enhiesto y belicoso.
Con mensajes del tipo "Asunto: Miradas y sonrisas. Hola ya me encuentro reincorporado a mis labores cotidianas, tratando de desenredar estos papeles sobre mi escritorio, ahora mismo experimento una sensación de gozo y tristeza, por lo que viví y por lo que no tengo ahora mismo, pero hay que seguir viviendo a pesar de todo y hay que sacrificar situaciones para que a la hora de la cosecha, sea abundante. Yo estoy seguro que nos volveremos a ver y me da un poco de miedo por que ha sido demasiado intenso lo vivido y me imagino que será aún mas, por que la distancia despierta aún más todo eso, o la apaga, que espero en nuestro caso no sea así. Trata por favor de no perder el contacto, dime cuales son las horas que estas en tu casa para llamarte, tú me diste el número, si tienes algún otro número como de celular mejor y diculpa si soy demasiado intrépido, no quiero que se vean afectadas tu labores con la tesis que es muy importante que la sustentes, los estudios y los conocimientos te harán mas libre.
Todavía guardo vivo en mi mente cuando íbamos caminando después de la discoteca agarrados de la mano como dos enamorados, hacia el hotel, fue todo tan mágico, que aun se me pone la piel de gallina, te digo la verdad no había vivido esto antes te lo puedo asegurar, así tan intenso no, sentía que el corazón se salía de mi pecho al igual que sentí el tuyo latir a su máxima capacidad. Gracias amigo y mil veces gracias por llegar ese día a la discoteca, marcó nuestras vidas y espero que sea para siempre.
Me despido con un hasta luego,
Carlos. Los días pasaron veloces, como los tacos de la tía maléfica cuando pelea con su(s) pololo(s) y arranca histérica de la discoteque, no sin antes dejar la cagá y derramar un par de tragos caros sobre los abrigos maricuchos de las colizoncitas que frecuentan esos sórdidos lugares, que con suerte hoy recuerdo…
Entonces, me encontré haciendo la hora en el Fausto, actualmente conocido popularmente como Susto, viendo el show impaciente. Recuerdo que vi entre el público a Claudia "cara de plato" Larson más acabada que nunca, expeliendo de entre su ser lagañoso, todo aquel veneno ácido que suele repartir entre sus feligreses colibríes.
Yo me sentía impetuosa, triunfadora y próxima a tocar el cielo con un miembro negro dentro mío, con un cuerpo sabrosón que al ritmo del hua mama me daría guaraca y me haría sentir mujer con mayúscula, o sea, MUJER (con un chillido estruendoso y agudo acentuando la E y arrastrando la R con la punta de la lengua en mi paladar campanudo).
Terminó por fin la discoteque; arrimé firme la cartera de marca pomposa junto a mí para resistir la embestida de la manada rosa-púrpura que se apresuraba por pedir sus cosas en guardarropía para esperar abrigaditas y perfumaditas afuera del antro, ver "lo que botó la ola", fumarse el pucho respectivo y copuchentear acerca de los dimes y diretes farándulos ocurridos durante esa noche, las anteriores y cualquiera en realidad, fuese verdad o mentira, lo único que importaba en esas circunstancias era el morbo y el cahuín o bochinche.
Salí presurosa, abriéndome paso entre la muchedumbre maricueca, entre aquel espectáculo zooforme que entre iguanas de puntas engeladas, cangrejitos ovalados, pumas y panteras atractivas, chanchos con antena y faisanes con mameluco se desarrollaba como de costumbre. Obviando aquellos trámites post carrete, abordé al primer taxista car'e buena onda y le pedí que me llevara por un precio módico hasta el hotel Marriott, que era el lugar de la cita matrimonial.
-Te espero en el Marriott a las 5:30 am del Viernes 25 (de Noviembre de 2005)- había proclamado y yo, obediente, sumisa, anideseosa e ilusionada, cumplía sin reparos y sorteando todos los obstáculos impuestos por el horario, la distancia, la plata y el "qué dirán".
Llegué al hotel, con palpitaciones estratosféricas, cardíacas y anales. Con el cuerpo y la mente regurgitantes y con el temor pobre de no ser aceptada de buenas a primeras en aquel lujoso hotel de la verbalmente manoseada comuna esa.
Me atendieron regio, y un botones agradecido de mi casi ausencia de equipaje, que consistía en un bolso de mano rasca que cargaba yo mismo como cartera de marca pomposa, me dirigió hasta la habitación estupenda.
Al llegar, Carlos me recibió con una gran sonrisa bella, dejando al descubierto su dentadura perfecta, adornada por labios "carne tipo V" y su gran histeria masculinizada. Sin mucho preámbulo me tomó del talle y me llevó hasta el escenario esperado con ansias por ambos. La cama nos esperaba estupenda, acogedora y complaciente para soportar el peso de nuestros cuerpos, más la pasión arrolladora que emanaba de ellos y nos envolvía tormentosa.
Los besos eran estremecedores, el ansia de llegar hasta el fondo de nuestras almas provocaba que ambas lenguas lucharan una contra la otra enredándose y contactándose de tal modo que la erección pasó a ser un adorno natural en esa situación íntima tan espléndida.
El momento cúlmine fue glorioso, ojos blancos, estrellas giratorias, cama de agua imaginaria, sábanas de seda, glamour, sexualidad, bestialidad, pasión, ternura, desgarro, despelote, lucha cuerpo a cuerpo, amor…


La madre: Ayyyyyy hiiijiiiii porqué no siguió.
 
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martes, agosto 14, 2007
Hace mucho que no le he escrito, y no es porque no haya querido, sino más bien porque se me vinieron otras ideas locas a la cabeza. Usted sabe hija pues, que a veces a la mamá se le arrancan las neuronas y se pone media filósofa, no tanto como Tolsky sería mucho para mí que se me arrancaran los tarros revolucionarios; sin embargo, rápidamente me doy cuenta que mis niveles de estrógenos están desequilibrados y vuelvo rauda y presta para contarle lo que aconteció después de su partida a ese lejano Panamá…
Como le iba relatando, íbamos su tía y yo a la reunión de las machis en el lago Caburga; no obstante, nuestro destino estaba escrito en piedras y no pudimos evitar ser asaltadas por esos bandoleros del campo chileno. Esos huasos gigantes de pelo en pecho y penes hediondo a bosta. Yo, por supuesto, de inmediatamente comencé a gritar con todos mis pulmones de la forma más fina, para que alguien nos auxiliaran. Su tía estaba enrabiada, aunque en sus ojos maléficos veía esas ganas de satisfacer a los hombres, ya que usted sabe que mi hermana sufre de picolitis aguda, y no se puede contener con los miembros viriles de proporciones inusitadas. En mi caso fue distinto, ya que antes de salir me había puesto mi calzón de castidad para viajar y me sentía segura. Así los malvados asaltantes no podrían corromper mi flor palo-rosa. Me equivoqué tontamente, ya que los viles hombres me sacaron de la carreta y me tiraron a una mata de zarzamoras. Mi delicada piel se magulló y allí tirada, tiritando e implorando piedad para con una mujer de bien como yo, se me acerco un hombre grande, moreno, peludo y de barba rala, de esa como lija barata, que daña al mínimo contacto con nuestras pieles de porcelana. Me agarró de la estrecha cintura que tengo y me abrió las piernas rollizas que poseo. Al ver el calzón de castidad, que me había puesto, se enfureció en demasía…. Ayyyyy hiji deje respirar…. Rememorar lo acaecido es como volver a repetir esa pesadilla horrenda (me tomaré un cortito para relajarme)…
Bueno, mientras yo jipaba sin parar el hombre muy enojado sacó un cuchillo inmenso, yo me estremecía como mona japonesa y quise librarme, y de mis ojos lágrimas cristalinas caían sin cesar. El hombre introdujo el cuchillo por debajo de mi calzón y arrancó de un santiamén (un golpe rudo y brusco) mi prenda de virgen… Más allá estaba mi hermana (su tía) encima de dos hombres y me gritaba: déjate gueona están re rico los mimos. Yo aterrorizada me bloquee y como que quise desmayarme, pero estoicamente comencé rezar un avemaría: ave maría purísima llena eres de gracias. Y el hombre se excitó más y sacó de sus ropajes un miembro inmenso, de proporciones a lo Tom de Finland, sin mentirle. Yo proseguí mi plegaria: bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Y justo cuando dije Jesús el hombre sin mi consentimiento introdujo en mi pequeño y poco trabajada anivagina esa serpiente ávida de carne tierna. Luego no recuerdo más, me desvanecí y quise volar desde esa escena. Su tía luego me despertó tirándome agüita en la cara. Sentía un fuerte dolor en mis partes púbicas. Me dolían las nalgas rubicundas y supe desde ese momento que estaba embarazada nuevamente. Y como soy cristiana-pagana medio india, no puedo abortar y tendré que tener ese engendro del demonio. Espero su padre me comprenda.
La historia prosiguió su curso. Todo el viaje hasta el lago Caburga lo hice llorando, mientras su tía me consolaba, con chistes cochinos que esa se sabe. Ella es más liberal, usted sabe hija que una nació en otra época y desde chica me inculcaron las buenas costumbres y la ética (¿por qué mi hermana no es así, no lo sé, pero siempre he temido que ella es adoptada?). Lástima que su tía se haya descarriado tanto. En fin, al llegar al lago nos esperaban todas las mujeres que han sido parte de mi familia, desde antes de la llegada de los españoles a nuestro país. Estaban vestidas con su indumentaria tradicional y el famoso Qultrul para llamar a los espíritus de la naturaleza y poder poseernos por ello. Tenían todo preparado, hasta cataplasmas de salvia, que me pusieron en mi anivagina para bajar la inflamación, que era de proporciones.
La machi Piruca era la que me guiaría hasta usted y fue ella la que preparó las infusiones mágicas. Algún día le daré las recetas que han sido traspasadas de generación en generación. La que preparamos ese día tenía hongos alucinógenos de la selva fría valdiviana, además de canelo, yerba luisa, harina de piñones y un poquito de merquén para darle picardía a la cosa. La ceremonia empezó al atardecer, cuando el sol está a punto de decir adiós y desde los árboles las aves avisan jubilosas la llegada de la noche. Recuerde que la noche es el reino de nosotras las mujeres mágicas.
La fogata estaba lista, y su tía fue la primera en saltar y comenzar la danza de la virtud. Yo olvidando el dolor de mi vientre me desnudé y empecé a dar vueltas y vueltas para entrar en trance. De vez en cuando llegaba a mis manos el brebaje y lo consumía con respeto y veneración. Mis senos estaban turgentes, mi piel lisa como la cerámica de quinchamalí y mi cabello ondeaba como una medusa pacífica del océano pacífico. Con mucho sigilo comenzaron a llegar las ninfas del bosque, esas huríes aladas que toman posesión de nuestros cuerpos. Y así fue como de mí nació añañuca, la más bella de las ninfas del bosque chileno. Mis alas eran hermosas, muy cristalinas y largas. Me llegaban hasta los talones. Mi piel tornasolada con unos pequeños detalles de lentejuelas en mis senos y en los lóbulos de mis orejas, que le entregaban una femineidad sublime a mi semblante. Finalmente mi pelo larrrrgggoooooooo era de un verde-topacio-pachulí. Me creía la muerte de linda. Más allá estaba su tía que se había transformado en ninfa flor de león, flaca y medía demacrada. Yo el dije: eso te pasa por ser picofílica y loca. Ella riendo me replicó: pero igual soy flaca y linda. Y así nos fuimos volando las dos pasando por medio Chile, el valle central y sus ciudades. Vimos desde lo alto a Santiago y su nube eterna de smog, pasamos por el desierto florido y pernoctamos en el parque nacional pan de azúcar. A la mañana siguiente pasamos por el desierto de atacama. Quizás la parte más difícil del viaje, muy monótono, salvo por los lindos oasis donde nos nutrimos del néctar de las flores. Ahí me sacaron fotos unos turistas europeos ornitólogos pensando que era un picaflor de la puna, mientras que a su tía la confundieron con una cucaracha rasca de alcantarilla (ay que mala soy)…
Después vino Perú y su selva ruidosa, Ecuador y sus montañas rodeadas de bosque de la niebla, Colombia y su gente bella y finalmente llegamos a ese reducto de país llamado Panamá. Desde arriba se veía muy linda la ciudad, muchos rascacielos y gente bella riendo y pasándola bien. Con su tía nos posamos en un Jacarandá para descansar del calor agobiante de ese país centroamericano. Usted bien me conoce que soy mediterránea para mis cosas. Ahí le pregunté a su tía: ¿y a dónde mierda iremos a encontrar a mi hija, cómo estará, qué le sucederá, cómo la tratarán? y así muchas otras interrogantes que agobiaban mi corazón de madre. Su tía dada a la parranda y la vida fácil me contradijo: ay que tanta guea por tu hija, si está más loca esa otra. Yo le espeté enfurecida: sí, está rayá, pero es mi hija y debo velar por su integridad. Su tía de inmediato, casi sin dejarme terminar me propuso: ya mira mañana la buscamos y ahora porque no me acompañai a comerme uno de esos negritos pichulones que están en la plaza. Por su puesto, invoqué a San Expedito y eso me hizo reflexionar en su propuesta y le cotradije: no, vaya usted no ma hermana, yo me quedo aquí durmiendo hasta la mañana siguiente, y después me viene a buscar cuando esté saciada, para ir en busca de mi hija…
Lamentablemente las cosas salieron un poco distintas, y eso se lo cuento después, ya que estoy cansada, y aquí en Berlín se ha desatado una tormenta horrorosa, con truenos y relámpagos que hacen estremecer mi cuerpo mujeril. Que no daría por que su padre estuviera acá conmigo para protegerme, abrazarme y hacerme suya…
Besos cariñosos su madre…




 
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miércoles, agosto 01, 2007

En este mundo ser sudamericano o africano equivale a una sentencia predeterminada por el resto de la vida. Y no se me confunda, que todos los que hemos nacido en estas tierras sentimos un gran amor y respeto por nuestras tradiciones y esa mezcla de sangre que nos hace tan ricos. Sin embargo, en mis correrías por Europa palpé ese odio grandilocuente de las y los europeos “puros”. Tampoco quiero tirar al mismo saco a Juan, Pedro y Diego, pues existen muchas personas bellas que no se merecen ese calificativo. Pero hablemos de aquellos que persiguen o prohíben la entrada a las tierras europeas o norteamericanas. Me refiero a las políticas inútiles que aplican los gobiernos, buscando generar miedo, y del miedo al odio hay un paso, casi nada, ya que ambos queman el alma.
Me es difícil comprender su actuar. Ni siquiera tiene una lógica, que le merezca análisis. Que sacan con retener en un calabozo a un montón de individuos para posteriormente deportarlos. Muchos de los cuales iban sólo de paso, para conocer historia y un poco de aquella lejana tierra. Sin embargo, no nos entendemos y nos ven desde el hombro, desde la altura de su supuesto desarrollo, como si las letras y los números sólo se vetaran a los indoeuropeos. Acaso no saben que la inteligencia no tiene color, ni raza, ni religión ni nada, aún así la estupidez abunda en mayor cuantía que la sensatez.
Los hechos demuestran como nos devuelven la mano estos gobiernos, como agradecen la ayuda prestada hoy en día y en el pasado y la que seguiremos brindando cuando podamos, ya que nosotros los sudamericanos estamos tan revueltos, que la denigración por color sería estúpida (aunque existe una pequeña minoría subnormal que se siente superior). En el pasado, cuando esas guerras bizarras devastaron a la mitad de Europa, fue nuestro continente “subdesarrollado” y mucho más de lo que es ahora, quien recibió con los brazos abiertos o el regazo cálido a cuanto emigrante que arrancaba en harapos de la mano subyugante de Hitler, cientos de italianos, españoles, alemanes terminaron en el culo del mundo sin más que lo puesto. Y ahí nosotros les regalamos tierras, les entregamos nuestra confianza y esas familias prosperaron (no todas obviamente) construyeron pueblos, algunos aún hablan su lengua, nada absolutamente nada se les prohibió y al final terminaron amando mi país sudamericano como la suya, y aún más si se puede decir de alguna forma. Nosotros los sudacas nunca pusimos el grito en el aire, porque los gobiernos recibían a estos extraños, al contrario nos hicimos vecinos y amigos. Es así como hoy en día, si van al sur de Chile verán pueblos que son la copia de los que hay en Alemania o Suiza. ¿Dónde estaba nuestro rechazo a la inmigración? Simplemente no existía, y no es porque tuviésemos mucha tierra, sino porque no está en el mestizo rechazar a un forastero.
Si nos remontamos centurias antes, aquellos españoles ávidos de oro, que arribaron a nuestras tierras a punta de espada y caballo doblegaron a culturas milenarias (eso no los hace superiores, como escuche decir a un futuro abogado español), y no sólo tomaron las tierras sino a las mujeres indígenas y de ellas nació el fruto que somos nosotros, lo que equivale decir, que desgraciadamente somos mitad Españoles todos los Sudamericanos (salvo los brasileños que son mitad portugueses) y aún así ¿somos inferiores que ustedes estimado europeos?.
La tontera llega a niveles inusitados, cuando vemos en las noticias cuales son las políticas de inmigración de los países europeos, pidiendo un sin fin de papeles para poder conocer a la Mona lisa, Notre Dame, Ámsterdam, Berlín o el contaminado Mediterráneos. Al final nos quedamos con ese gusto de no ser bienvenidos, de que prefieren a los norteamericanos o los japoneses, además tienen más dinero. Así ellos tienen la posibilidad de entrar a los costosos museos europeos, pueden pagar el precio irrisorio de 2 euros por medio litro de agua y nosotros nos conformamos con ver en una vieja enciclopedia las maravillas de vuestro continente.
Por otro lado los chequeos son fortuitos, a veces se los hacen a personas que van de paso y las devuelven, mientras en otras oportunidades dejan pasar hasta los “ladrones profesionales chilenos”. Entonces quien entiende a quien. Si desean evitar la inmigración masiva, cerrando las fronteras, tratando con un nivel subeducado a los africanos y latinos (y los norteamericanos a los de medio oriente y a casi todo ser humano que no sea de EEUU) no conseguirán bajar esa masiva llegada. De hecho es esa nueva colonización de América a Europa la que deben ahora soportar. El ciclo se revierte me dijo una historiadora: venimos a buscar el oro de nuestros indios. Mientras los españoles derrocharon todo el oro en medio de la corrupción imperante de aquel entonces y en pagar a la milicia que mantenía vivo el frágil imperio que una vez fueron. Sí, que una vez fueron y que ya no son.
En mis tertulias nocturnas en los bares de Córdoba (ciudad que con una cachetada te dice: se puede vivir entre todos y con todos) escuche a un alemán una novedosa forma de controlar la inmigración. Él sugería que la inmigración de africanos, latinos y los de medio oriente fuese selectiva. Mientras lo escuchaba, yo me decía: o estos no aprendieron nada o son los bobos más grandes de la tierra. Según él así podrían llegar los más inteligentes de cada país a formar parte de las filas de estas naciones que ofrecen “supuestamente una muy buena calidad de vida”. Lo anterior generaría la equiparación del desarrollo europeo con el norteamericano, ya que según sus ideas retrógradas, EEUU había estado haciendo esto desde un principio y por eso estaban como estaban. Me llamó la atención que un periodista, que se veía lúcido y consecuente, pensara en aquella solución. EEUU es un desastre y su calidad de vida sino es la peor, está dentro de las más asquerosas de la vida… Y no me hace falta ni nombrar sus excentricidades o atrocidades, por cuanto vosotros todos las conocéis. Tan sólo recuerdo el tiempo que pasé mientras terminaba mis estudios de secundaria. Ver como los negros no se mesclaban con los blancos. Y de nuevo os reitero, que en todos los lugares existe gente bella, no obstante, en EEUU puede que todos absolutamente todos estén al borde de un ataque de histeria y locura generalizado.
¿Una selección para la inmigración? Si eso fuese así como saber quien es el más apto. ¿Eso querrá decir, que sólo dejarán entrar a científicos e ingenieros, para que inventen nuevas necesidades, nuevos insumos con materias primas de países “pobres”? Con este comentario he pensado, que estos países como Alemania tienen en su sangre, desangrar a otros. Con esa lógica dejarían a los países en desarrollo sin mentes lúcidas para que crezcan y se desarrollen. De tal forma de mantener a estos centros de riquezas naturales al borde de crisis gubernamentales, dictaduras, revueltas y descontrol, con el único fin de que existan para aprovecharse de ellos. Mierda, mierda que da rabia deshilvanar las ideas escondidas de este alemán. Quizás ni siquiera él alcanzaba a ver los alcances de su estupenda idea.
Y al respecto, antes que se me olvide como pretenden ser tan mal agradecidos sí gracias a esta supuesta panacea llamada “capitalismo y globalización” los europeos pueden degustar frente a la playa en Málaga o en Marbella un esquicito daiquiri o un mango sour, o un tequila sunrise. Gracias a trabajadores esforzados chilenos degustan aguacate y otras frutas que vinieron a enriquecer su cocina refinada (un tanto desabrida para mí, que soy más bien picante), y así suma y sigue.
Hoy por hoy los europeos se vanaglorian de su estatus y su calidad de vida. Pues bien, hay que tener cuidado para ofrecer sus países tan enmarañados. Yo que vengo del desierto más seco del mundo, me he acostumbrado a parajes extensos, a bosques infinitos a glaciares intocados, a tener alimento a destajo a precios módicos, casi jugando al trueque con mis coterráneos. Aprendí a leer y a escribir en esas escuelitas donde no había ni computador y donde nos daban un desayuno que consistía en una leche de rara procedencia (dicen que eran los desechos de leche de noruega que estaba contaminada con radiación, quizás por eso estoy medio loquito) y unas galletas duras que raspaba para molerlas sobre la leche. Ahí en una supuesta adversidad y mala calidad de vida crecí y me doy cuenta que a veces somos malagradecidos los latinos, para con nuestra tierra. No se confundan compatriotas latinos, que Europa no es la panacea. Esa calidad de vida que venden es efímera y en muchas ocasiones más difícil de llevar a cuestas, que la vuestra con las carencias que viven, allá en el fin de mundo, cada día.
Me enrabié una noche cuando escuché a unos españoles decir, que los latinos éramos unos gilipollas, que como con todo lo que poseíamos, todas las riquezas que abundaban en nuestras tierras no podíamos vivir bien. Y por primera vez les encontré la razón. Ellos se vanaglorian de ser de la Unión Europea. No son el país más importante, pero están dentro. Quizás pueden tener odiosidades entre Valencianos y Catalanes, y los Vascos andan por ahí matando a unos cuantos para ser independientes, no obstante, ninguno de ellos saldría de la unión Europea, que tanta estabilidad les da.
Yo, divagando, pensaba en nosotros: en Colombia y su guerrilla que nadie entiende; en Venezuela y esa utopía de pseudogobierno marxista; en Brasil y su abismante poderío; en México y ese anhelo de ser “norteamericanos”; en el narcotráfico y sus países irreconocibles dentro de toda Latinoamérica. En Chile y su mezquindad para con Bolivia y viceversa; en Perú y su corrupción y así seguiría hasta el infinito. Sí mis queridos latinos, que mierda estamos esperando para dejar de lado todas esas coyunturas limítrofes, si todos hablamos sólo dos lenguas importantes: el castellano y el portugués, y que son muy similares. Porque tanto odio si todos somos mestizos, candentes y amigables, si todos poseemos tierras ricas y vendemos nuestra riqueza a los ricos, los que a su vez pagan una mierda por ella. Al parecer la usurpación no ha cesado y aunque creíamos ser independientes, más que nunca dependemos de la corona de las potencias. No miren hacia fuera como si fuese el paraíso de Dios, contemplen y admiren su tierra, ámenla y den gracias por haber nacido en un continente lleno de bellezas. Latinoamérica es mucho más paraíso que Europa y EEUU juntas. Y no es cliché es una verdad irrefutable. Si me dan a elegir entre Ámsterdam y su vida “open-mind” y sus casitas tan cuidadas y sus canales y sus flores y las tetas en escaparates, y las prostitutas de Europa del este, y esa vida gay que tiene tanto para hacerme sentir en plena libertad; todavía así, diría mil veces que no. Esa para mí no es calidad de vida. Vivir hacinado en un mini-país, donde el precio de una vivienda no tiene parangón y donde no queda lugar para ningún alfiler más. Eso que ofrecen, a mi parecer, no es calidad de vida y menos para un latino, acostumbrado a tierras extensas sin fin, donde no existe nada más que el silencio de la inmensidad…
Se que los europeos se enojaran con todo lo dicho, pero no es con ellos el enojo, sino en como nos tratan, en su modus operandi, en sus medidas, en sus formas. Una cosa sí, si desean emigrar a Latinoamérica háganlo, que siempre un latino los recibirá con los brazos abiertos, la policía no los encerrarán en cuartos pequeños, ni los interrogarán para averiguar a que vienen (salvo que sean unos maleantes, ladrones o asesinos con historial), ni menos los devolverán. Los recibiremos con nuestras casas y corazones abiertos. Y como sus ojos verán carencias, se maravillarán, que aún así compartimos todo con el forastero…
Sólo nos queda una cosa, y es unirnos. Y de eso puedo encargarme yo y otros más, porque tarde o temprano seremos un solo país, y como sería copiar lo de “Unión Europea”, nosotros podríamos ser simplemente el gran y hermoso país de “Latinoamérica” y ojo que guarda mucha cercanía con vosotros, ya que Latino viene de allá del viejo mundo. Entonces, se me viene a la mente que quizás en un futuro cercano o lejano podríamos ser el gran país de “Euroamérica” e invitamos a los EEUU para que no se sientan desplazados. Luego a los otros, para terminar en un solo planeta, porque harto nos hemos demorado para percatarnos que vivimos todos en el mismo minúsculo mundo, que flota perdido en la inmensidad del universo…
PD: hasta la próxima
 
posted by Vicente Moran at 2:24 p. m. 2 comments