martes, marzo 13, 2007
Luis hasta los 18 años fue rapado. Su madre, una acérrima mujer cristiana de principios inflexibles, jamás le dejo crecer el cabello. Por lo general, siempre andaba callado en su vieja casa, que crujía a cada paso que él daba. Por las mañanas su madre revisaba meticulosamente las sábanas, en busca de líquido seminal. Una noche Luis no controló el sueño erótico que tenía y la señora Guillermina (su madre) lo descubrió. Le golpeo, mientras oraba por los pecados que su hijo había cometido. Con aceite caliente quemó ambas manos de Luis y éste quedó tirado llorando la ausencia del padre y el ardor de las quemaduras. Su madre poseída por la efímera espiritualidad creía ver en su hijo a Satanás.
Hace tres meses que conocí a Luis. Sus ojos me encantaron y su voz suave me transmitía ternura. Quise de inmediato sentarme y comenzar a charlar sobre nuestras vidas. Él es un ferviente cristiano y yo un agnóstico en busca de más emotividad. Él no está con nadie y jamás te toca, aunque a veces lo posee otro ser y te agarra en busca de cobijo. No se ha casado y pienso que jamás ha hecho el amor. Yo lo “contamino”, según él, con mis historias homoeróticas. Le relato mis vivencias de amor y lo feliz que soy con mi compañero. Él me pregunta si no tengo miedo al fuego del infierno, donde arderé por ser tan impuro y sucio. Yo me lo quedo mirando, y como sé que su perra se llama Sra. Guillermina (como su madre) me defiendo diciendo que él también arderá en el infierno y que sus carnes serán arrancadas, por desquitarse con su mascota. – Tú madre te ha dejado completamente insano y tu perra paga justos por pecadores, cuando en estricto rigor no tienen culpa alguna –.
La Sra Guillermina es una poodle blanca de 6 años. Luis la lleva todas las semanas a la peluquería canina para bañarla y mantenerla pelada, igual como hizo su madre con él hasta su adolescencia. Así al menos se permite despojar un poco de rabia, que le corroe hasta el tuétano.
Siempre se asombra cuando le cuanto que jamás he golpeado a nadie. Él, en cambio, ha sido violento varias veces. En esas ocasiones es mejor encontrarse lejos de él: sus ojos se tornan de un rojo furioso, sus manos sangran al enterrar sus uñas en sus manos y la cara es un entuerto de recuerdos mal avenidos. Simplemente hay que dejarlo sólo y atisbarlo hasta que se quede dormido. En resumidas es como un niño inteligente, que será un abogado rabioso en apenas dos meses más. No sé que hará cuando pierda sus primeros juicios.
Siempre he creído que Juan es un ser humano misántropo. Y hay que ver como atraen estos individuos limítrofes. Puede ser que aquel agudo sentido de claridad, que los caracteriza, sea precisamente lo que encanta. Esa capacidad taciturna de encontrar la palabra correcta y la sintaxis exacta para atacar tus planteamientos. Son mágicos, mas no para ser amados de manera carnal. Casi siempre están torturando su capacidad de amar. Entonces entregarse a ese abismo de contradicciones, es lo mismo que suicidarse en el amor. Por supuesto, no matando tu carne, sino tu espíritu. Luis jamás amará como se debe, ya que en su caso no existe su otra mitad. Él está completo y al mismo tiempo sólo, y por tal razón es tan maravilloso para los humanos. Él es aquel ejemplo de ser humano no descubierto por los filósofos del “Banquete” de Platón.
Esa tarde con Luis tuvimos una acalorada discusión sobre la eutanasia pasiva que se le aplicaría a un gatito que él había encontrado, y al cual se le diagnosticó una enfermedad nerviosa mortal. Con Luis nos zambullimos en las creencias de cada uno. Me contó que rezó cuando el Doctor anestesió al gatito. Tuvo que salir, porque éste se lo había solicitado. Yo por mi parte le espeté que había sido un desatinado, como se le ocurría rezar como un cura psicópata delante del Veterinario. Claro está, que Luis no me hizo el menor caso y siguió son su soliloquio interminable sobre como Dios nos castigaría por nuestras atrocidades. Yo me enojé y le recordé que la causa básica de muchas calamidades se debía a las interpretaciones literales, que hacían fanáticos como él, de libros antiguos como la biblia. Ni siquiera escuchó lo que de mis labios salió. Su trance inflexible sobre lo correcto y lo incorrecto, no lo dejó ver lo que le decía. Además le invité para que fuese al MUMS (Movimiento Unificado de Minorías Sexuales), no por que creyera que fuese un gay “Inside The Clothes”, sino más bien para que comprendiera que los humanos sólo diferimos en las circunstancias, que nos tocó vivir y no en los actos, que a veces llevamos a cabo. Al menos en aquel lugar (MUMS) podría dar su parecer y de paso salir un poco más universalizado. Sin embargo, se negó rotundamente y después de creer que me estimaba por un poco, luego pasó abruptamente a odiarme. ¿Quién entenderá a este monstruo construido por una madre avasalladora y dominante?, ¿quién lo amará y quien lo soportará?, ¿será posible que pueda adaptarse a esta sociedad?, ¿quién lo cuidará cuando sea un viejo?... Lo más probable es que termine ahí tirado en una calle (si es que aún existen como las concebimos).
Al terminar me preguntó si me gustaría ser padre y le dije que aún no podía, ya que en Chile ni siquiera había una ley que me protegía contra la discriminación. Según él como soltero puedo adoptar – aunque sé que estaría en el último lugar de la lista y cuando averiguasen que soy gay me quitarían a mi hijo o hija – y además puedo testar mis bienes siempre y cuando toda mi familia se muera (cosa imposible, es muy numerosa). En fin, antes de partir de aquella visita fugaz de una hora aproximadamente, no sabía si despedirme con un gesto sutil de la mano o con un apretón de amistad. Creo que él también se lo preguntó, al fin de al cabo había averiguado más de mi vida y temía contagiarse con mi “enfermedad” – bueno él sí está enfermo de remate – no obstante, pudo más la fraternidad y estrechó mi mano con determinación-

- Adios Luis que te vaya muy bien…
- Chao Vicente, nos estamos viendo…

… Y un aroma a pasión sideral quedó suspendido, en ese día de verano bochornoso, bajo la sombra imponente de una Ginkgo biloba, que prehistórico se preguntó, quién de los dos era más imbécil.
 
posted by Vicente Moran at 9:21 a. m.
3 Comments:


At marzo 13, 2007 1:58 p. m., Blogger El Castor

Hola Vicente, es curioso que en tus posts suelan aparecer madres agresivamente castradoras. Eso habría que analizarlo...
Un cordial saludo.

 

At marzo 18, 2007 7:16 p. m., Blogger Galahad

como siempre bkn lo que escribes, es un gusto meterse a tu blog y encontrar algo tan bueno

 

At marzo 22, 2007 4:52 p. m., Blogger Patto

Hola Vicente
Tanto tiempo, veo que tu talento sigue tal cual, hay cosas que no se pierden nunk en la vida, siéntete orgullosos... aquí estoy devuelta entreteniéndome con tus relatos o cuentos.... Saludos