jueves, junio 15, 2006
En Valparaíso el puerto despierta brumoso y el rocío fresco moja la cara desnuda de “Juan”, que duerme apacible en un recodo del viejo robre de la plaza. A sus diez años sabe que debe ir a trabajar temprano, y parte a la vega corriendo para cargar los sacos monumentales de cebollas. Entre medio se come un pan con mortadela y se ríe con sus amigos los feriantes. Le pide a la señora Carmen que guarde sus cuadernos y parte a las 14:15 a la escuela, donde su profesor de historia les pasa una presentación, de la modernidad de Santiago, y él embelesado se imagina todo, como en las películas de ciencia ficción. “Juan” no tiene padres y sólo en ocasiones extremas, cuando el hambre es lo que rige su cerebro, ha aspirado neoprén, para apaciguar no sólo la falta de nutrientes sino también la carencia de cariño (un alimento cada día más escaso)..
Un millón de desempleados levantándose cada mañana con los ojos pegados de legañas. No compran el diario, ya que es un gasto estratosférico, mientras por ahí perdido en los tugurios del lenguaje, está el feo del Larraín. Se despierta despotricando contra todo lo que se trata de hacer en nuestro país. Cuando él duerme plácido con su cuerpo fláccido, al otro lado de Santiago cientos de seres humanos se re-cagan de frío en las distintas "tomas". Su moralidad cristiana por el culo y la mesa diestra llena de manjares feudales. Los terratenientes de antaño vociferan sobre como se deben hacer las cosas, mientras sentados en sus tronos senatoriales sobre las bolas caldeadas, siguen sonámbulos la discusión de una ley, que a ellos no les favorecerá. Intereses más e intereses menos son todos una manga de egoístas desnutridos. Famélicos de bondad y sin una opinión clara sobre lo que es construir un país más equitativo.

En otro lugar de Santiago, yo me levanto silencioso para no despertar a mi novio. Miro su cara calma y leo entre sus arrugas sus anhelos y sueños hipertrofiados. Abro el refrigerador y me percato que somos pobres. Ayer me dijo que tenía doscientos pesos para el día. Me dio una penita cristalina y lo abracé para que sintiera, que en la vida estamos los dos con las mismas premuras.

En un pueblo andino de la segunda región llamado Caspana, un niño pequeño se levanta entumido. Afuera el aire es ligero y diáfano. No quiere bañarse con agua helada y parte “a pata” al colegio, que queda sobre el acantilado. Antes de llegar mira hacia atrás y su alma se regocija con la vista espectacular de su valle. En la escuela espera con ansias el tacho de leche caliente enriquecida con minerales más vitaminas y las galletas duras que le encanta raspar sobre la nata. Se la bebe lentamente y comienza su clase hermosa de “kunza”, su lengua materna...

En una roca agreste del fin del mundo, un faro se aferra imponente para señalar el camino por las aguas traicioneras de los mares del sur. Sus custodios, dos hombres solitarios y enamorados, cada día cumplen el mismo ritual: día por medio uno de ellos se levanta y prepara el desayuno a su cónyuge amorosamente. Se bañan juntos para ahorrar agua caliente y luego ambos suben a la punta del faro, para chequear que todo funcione a la perfección. Se quedan juntos tomando un rico mate con malicia y parlotean vagando en sueños imposibles y haciéndose promesas eternas, como que cuando haya guerra nunca se separarán. De Chile no saben nada, sólo que está al norte y que ahora hay una presidenta que quizás luchará por entregarles un espacio en este país.

En una casa patronal, casi colgando en las montañas, se encuentra un viejito sentado, con el poto con llagas y sintiendo dolor por todos lados. Está loco dicen todos y muchos rezan para que los fantasmas de su dictadura lo molesten todas las noches. Su mujer “sumisa” le lava todo los días, con una esponjita con colonia de guagua las “partes pudendas”, de las cuales ya no quedan nada, aunque en realidad nunca fueron muy grandiosas. Después le dan su desayuno y lo colocan frente al televisor de plasma para que vea películas de guerra, de los nazis y de Benito Mussolini. Así su señora queda libre y la nana lo cuida en las tardes. La nana es una ex-mirista infiltrada y le coloca corriente en el ano, lo mete en la ducha helada y le pega con una toalla mojada. Una hora antes de que su señora llegue de la peluquería, lo arregla y le dice que invocará a la Cladys Marín si se le ocurre abrir el hocico y acusarla. El viejito ya ni habla, lo acuestan a las 8 de la noche, no puede escribir (aunque nunca supo realmente escribir) ni leer. Se queda despierto hasta las 12 de la noche mirando el techo e imaginándose con su capa ploma y sus piochitas de autoridad. Para el rincón no mira. Allá están los fantasmas y entonces revienta en llanto. Grita y su mujer viene enjoyada a retarlo, le dice que se duerma, que ella tiene mucho trabajo (como gastarse los millones robados). Ella vuelve entonces a la sala de cedro rojo y se pone a chatear con un prostituto, que le dice que se lo metería despacito por el culo para que no le doliera. Ella se levanta la falda y se masturba con un consolador, que compró por Internet en Holanda. El consolador tiene puntas y es negro. El viejito escucha gritar a su mujer y se imagina que los comunistas están asaltando su casa. Llora de impotencia y al final se queda dormido. Sueña con su Chile lleno de Chilenitos Huevones, re-güeones, que trabajan para su fundo, pero que de repente se arman hasta los dientes y van por él para empalarlo y matarlo. Despierta gritando y el sol entra a raudales por los ventanales. Su señora diabólica lo levanta a tirones aburrida y le limpia el culo con la esponjita (pero ahora le coloca alcohol al 100%), le saca las costras, para que las llagas vuelvan a sangrar. Lo deja sentado en su silla eterna y se va a rezar el rosario pidiendo, que su calvario se acabe...

PD: chilenitos todos, miles de historias revoloteando en el confín del mundo. Somos seres atípicos “cagados” por la geografía y con una diadema de cuentos, algunos de ellos jamás nunca relatados.
 
posted by Vicente Moran at 10:32 a. m.
10 Comments:


At junio 15, 2006 12:29 p. m., Blogger legolas

Uf, me dejastes sin habla con el relato, hasta algunas lagrimas se me cayeron. Tienes razon en muchas cosas que describes, y las he vivido, por eso las lagrimas, porque al leerte me volvi a tiempos en que convivia mas de cerca con los mas desposeidos, aun lo hago pero desde otra perpesctiva. Felicitaciones, me encanto como escribes

 

At junio 15, 2006 12:32 p. m., Blogger YO MISMA

eres tremendo, Vicente

 

At junio 16, 2006 11:13 a. m., Blogger Alma

vidrioso... transparente e hiriente... pero sabes a veces a través de un vidrio vemos mejor...

ta hermoso

sin palabras me has dejado y eso es mucho

 

At junio 17, 2006 5:22 p. m., Blogger .:: blackbird ::.

nada mucho que decir.

Sólo que debemos compartir historias, opiniones y sugerencias.

Hay ingenieros que hoy son exitosos escritores.

También pueden existir veterinarios talentosos en el oficio de las letras.

Piénselo. Y no le "estoy poniendo"..

Besos, te quiero una enormidad

C.

 

At junio 18, 2006 8:22 p. m., Blogger EDUARDO CAVIERES

ME SIENTO SÚPER CONECTADO, DE HECHO CONTIGO ME PASA QUE ME EMOCIONO CON LO QUE ESCRIBES.

CARIÑOS DE LALO CAVIERES.

 

At junio 20, 2006 9:18 a. m., Blogger Alejandra Guzmán Burgos

Simplemente un regocijo siento al leer tu prosa, es un anhelo de situaciones perdidas conociendo la magia de tus letras.

 

At junio 20, 2006 11:18 a. m., Blogger Alma

ehhh cariño lo podemos dejar para cualquier otro día menos ese que es el cumpleaños de mi esposo amado mio de mí... y ya lo invité a una tarde exquisita junto a mi persona y a un regaloneo a posteriori... ud entiende :D
le parece dentro de esa misma semana o la subsiguiente? yo tambien estoy bastante poblete como dirían por ahí... y espero mi grandioso sueldo de fin de mes para ser feliz...

le parece? Ud. me cuenta

besos...

emmita

 

At junio 27, 2006 9:34 a. m., Blogger edvard

sencillamente geniales tus palabras
y el paseo gratuito por imagenes de un chile siempre olvidado en las imagenes diarias del diario y la tele
que bueno que no se pierden en tu memoria y salen a la luz en nuestra imaginacion.

algo asi como la realidad