miércoles, mayo 17, 2006
El abismo la animaba a saltar. El vértigo bailaba alrededor burlándose de sus debilidades, mientras los neurotransmisores le desordenaban la razón, ya un tanto efímera. Dejarse caer era la solución. Desvanecerse y desfallecer en ese fin sin fin era la puerta de la libertad. Atrás las penas morirían y la angustia lacerante asesinaría por fin a la pasta base, y llegaría triunfante la afable y buena quietud.
Creo que la agarré justo en el momento en que apoyaba un pie en el vacío y el otro aún en la tierra de los mortales. Sus ojos perdidos pedían amor. Un abrazo que absorbiera como esponja cada dolor que no pidió y también aquellos que ella buscó. La tomé de la mano, ese ser que era mi hermana, que a lo largo de tres años se había transformado en lo más pútrido de esta sociedad. En tan sólo un suspiro de la vida, ya había adquirido y engullido desde la indiferencia hasta la locura del mundano vivir.
Mi hermanita algunas noches tirada en la calle, en otras la encontraba vendiendo su cuerpo para conseguir su droga y muy pocas veces fornicando por placer con no sé quién. Y en las últimas, tan sólo tirada como un estropajo o andrajo humano. Nadie la reconocía, todos se habían dado por vencido en salvarla. Era tan irreverente que daba miedo y en vez de acercarse a besarla todos arrancaban. Fue así como la soledad se depositó como fiel compañera a su frágil y magullado lado.
Yo en mi vida, ella en la de ella y todos felices caminando muchas veces sin rumbo; sin embargo, aún sentía que le quedaba un fragmento de luz, una llama exigua de vida. Quizás por eso la contuve con mis brazos de hermano mayor, durante su última noche.
Yo nunca me imaginé de chico la vida sin ella. Cuando la veía caminar chiquita con su cara de muñeca, me llenaba de alegría saber que aquella criatura tan bella era mi hermana, y aunque ahora su figura este dañada y poco agraciada, sé que eso se puede arreglar. Yo siempre me la figuré como una mujer llena de proyectos, con un futuro promisorio y repleta de conocimientos.
Cuando la agarré era demasiado tarde. Le acaricié su cabellera piojenta mucho rato, le entregué todo mi amor, le dije que como hermano nunca la dejaría sola, que estaría a su lado en todo momento y que no temiera, que mi mano no la soltaría.
Las lágrimas me resbalaban y aunque quería revivirla no pude. Claro, la agarré en mi imaginación, en mi lúdico pensar, de que quizás, podía ser un poco como Dios, para saltar y volar y agarrarla en el aire. Quería volar un rato con ella para darle un paseo por la vida, mostrarle que también podía ser feliz, que ella también tenía el derecho inherente de ser todo lo que quería, y yo seguí pensando en la Desiderata y todo aquello que no hice para evitarlo.
Soy un humano, no un Dios y por ende no volé, no volé nada, sólo me pude arrastrar a su lado y tomarla para estrecharla y sentir su último ir. Se fue con sus ojos de marroquí abiertos, verdes como los prados del sur, y plantados en su piel aceitunada. Hacía frío en la ribera del río. Estaba heladita y risueña. La caída desde el puente no la había matado en el acto. Preguntó irreverente: ¿quién es usted?. Yo dije: tu hermanito.
Algunas veces me imagino verla en la calle. Ella no me habla, me evita, me hace sentir culpable de no haberla ayudado.
Ahora somos de dos mundos distintos. Ella del por ahí y yo del por acá. Aunque un día me la encontré en la calle. Era invierno y estaba lloviendo fino, casi como un rocío perfumado del litoral. Venía hacia mí muy linda. Con su cara llena de risa. Yo me asusté demasiado y estuve a punto de cruzar. Era imposible que mi hermana caminara por el parque. Pensé que quizás era alguien muy parecido. Pero no, era ella en carne y hueso. Entonces me preparé para el encuentro con una de las personas más queridas por mí. Antes de cruzarnos paré en la acera y espere para que gritara mi nombre. Y paro en seco, como enfrentando a su hermano. Con su energía atronadora levantó la mano para acariciar mi rostro y besar mi mejilla derecha, que estaba helada y que de inmediato sintió el calor de su vida eterna. Ella atisbó cuidadosamente mi semblante y dijo: hermano mío yo también te amo.

PD: dedicado a mi hermanita, que un día casi se pierde en los recovecos de esta ajetreada vida.
FIN
 
posted by Vicente Moran at 8:11 p. m.
7 Comments:


At mayo 19, 2006 1:37 a. m., Blogger gays & the city

es realmente increíble que tanta gente se niegue a ver más allá de su comodidad burguesa... ver que ese weón tirado en el suelo casi muerto de borracho mendigando podría ser un hermano, un papá, o uno mismo... La vida es trista tanto para ellos que no ven y se sienten vacíos, y también para nosotros, que sí vemos y no podemos hacer mucho por cambiar las cosas...
Estimado: un gusto leerlo,, como siempre...
os..

 

At mayo 19, 2006 6:27 p. m., Blogger os..

encantado!!
usted me dice dónde y a qué hora no más...
oi2qvn@gmail.com
estuve de cumple hece poco,, es cierto...
espero tu respuesta..
saludos.
os..

 

At mayo 19, 2006 9:24 p. m., Blogger YO MISMA

ME ESTUVE PONIENDO AL DÍA CON TU BLOG Y, ME MATÓ TU POST SOBRE JEAN

 

At mayo 20, 2006 7:33 p. m., Blogger gays & the city

estimadísimo: le deseo un muy feliz cumpleaños,, de verdad espero lo pases (y lo otro tb) muy bién!!
estoy complicado,, y no podré ir a su fiesta aunque tenía muxhas ganas de conocerle personalmente!!
ojalá no tenga que esperar hasta su próximo cumple pa' conocerlo personalmente,,,
Un abrazo.
os..

 

At mayo 22, 2006 10:31 a. m., Blogger C.-

Oye fue bacán conocerte, espero que te haya gustado el humilde regalo, pero como no te conocía y no tenía claridad sobre si podría ir, no compré algo más preparado...
Lo pasamos super, y espero nos juntemos nuevamente quizás acompañados por una rica pizza ja ja
no sé ahi me cuentas
saludos
Claudio

 

At mayo 22, 2006 4:09 p. m., Blogger EDUARDO CAVIERES

SÓLO QUERÍA SALUDARTE, MI BUEN AMIGO, CARIÑOS, LALO CAVIERES.

 

At mayo 23, 2006 4:50 p. m., Blogger Alma

buhhhh espero que exista una nueva instancia y no esperar para un nuevo cumpleaños... puede ser celebrar un rico
"no cumpleaños" no se... te tinca? alguna vez cuando ya no arrastre a mi pekeño...
me encantó lo que escribiste...
te me cuidas
y happy birthday atrasado...