martes, noviembre 07, 2006
Cuando uno va entrando en los reposados años de nuestra vejez y vemos con impotencia que las décadas se suceden unas tras de otras, es cuando buscamos cofradías alternas, lugares donde nuestro espíritu pueda gozar, y por qué no, también nuestros cuerpos.
Uno de esos lugares son las saunas, pero no cualquiera sauna, sino uno donde aparentando ser heterosexual se junta la fauna gay que nuestro país ha ido incubando. Aquí llegan la mayoría de los homosexuales que vivieron otros tiempos. Algunos de ellos jamás conocieron las discotecas gay, sino más bien las casas de remolienda, en donde también a veces pululaban los jovenzuelos con caras andróginas. Así al menos podrían excusar su actuar en las bebidas alcohólicas y en la jarana de la esas noches de parranda.
Cuando decidí ir por primera vez a uno de esto saunas, que se ubican en Santiago centro, grata fue mi sorpresa al encontrarme con una comunidad compuesta principalmente por hombres adultos gay (bordeando los 50 años), la mayoría de ellos dueños de microempresas, que han prosperado a punta de esfuerzo y visión. Allí me encontraba desnudo con mis escasos 23 años cuando un amante impetuoso e inteligente me conquistó. Uno se siente como un Adonis, con sus carnes bien puestas y sus glúteos rubicundos buscando placer. Uno no siente vergüenza de nada. Todos estos señores barrigones se encuentran en otro plano de la belleza corporal. Usan miel para frotar sus cuerpos y también para untar la piel del gigoló, que está en busca de un cliente. Pero que quede claro por favor, aquí no es fría la situación, sino más bien distendida con conversaciones que van desde la política, pasando por la religión y terminando en las microeconomías de cada empresa. Entre ellos hay un respeto y una civilización primordial, y las carcajadas son necesarias para alimentar sus espíritus, que están ya entrando en la etapa senil.
Siempre está la que es loca, de las pocas que se salvaron del malvado VIH, que casi las aniquila a mediado de los 80. siempre están los más viejos, aquellos que son ejemplo de virtud y rectitud, ya que con ellos el mito de que los gays no llegan a ser viejitos deja de ser cierto. Ahí están estas reliquias de la homosexualidad, felices la mayoría. Casi ninguno tiene pareja, y al parecer disfrutan aquella soledad pícara, en compañía de esta comunidad geriátrica muy peculiar. Al fin de al cabo son todos muy fraternos y uno sin decir nada puede estar riéndose toda la tarde, mientras el vapor te saca todas las impurezas de los poros y te deja la piel como poto de guagua.
Cuando te gusta algún gigoló, estos son directos y otros más sutiles para embaucarte; en mi caso ni me miraban, ya que era una competencia para ellos. Los más bonitos y con cuerpos de hombres reales y fidedignos son los más apetecibles por estos viejos de anos lánguidos. Aunque algunos llegan con su tropa de masajistas personales. Por lo general son pendejos chicos, que rayan entre los 17 y 18 años - o sea serían unos pedófilos - no obstante, saben muy bien lo que hacen. En ningún caso son pobres niños, que están siendo ultrajados por estos viejitos (diría que es al reves). Son en la mayoría de los casos homosexuales prepúberes que se prostituyen para poder ir a la bunker o comprarse ropa de marca (quizás con este tema muchos se molestarán, pero es así la realidad). Casi todos llaman a sus clientes tíos y ellos escuchan las enredadas y elaboradas conversaciones de los viejitos. Al final todo es un recordatorio de las escuelas griegas de antaño. Están los sabios locas y las locas alumnas que aprenden como lidiar en el mundo. Que se instruyen en las artimañas de la lógica y el debate. Aquí se aprende de compleja oratoria y de cultura en general. Además hay clases individuales de sexo, que se imparten únicamente en los privados.
En mi caso mi primera clase fue muy extenuante. Comenzó con una conversación irrisoria de mis conocimientos en gramática, pasando por mis doctos avances en ciencia e investigación. Se habló un poco de epigenética y entre medio de todo eso un hombre portentoso me hacía deliciosos masajes en mis pompas. Luego pasamos por las laberínticas interpelaciones de nuestra sociedad, de nuestra etología, del psicoanálisis de Freud - aquí quedé loco, porque de Freud no sabía nada - y aquello derivó a nuestro gusto ancestral por los falos monstruosos. El que me tocó a mí, más que monstruoso en lo largo, lo era en lo ancho: una seta de proporciones, que latía incandescente ante la sangre que su dueño bombeaba. Mientras yo hablaba de mi experiencia sobre como la inconsciencia a veces comanda nuestro mundo, él lamía enloquecido mis pechos. Entonces me encendí vigorosamente. El interruptor hizo "clic" y de inmediato comencé con el show del griterío - grito como loco cuando me lamen cualquier parte del cuerpo - trataba de aplazar la penetración, porque sabía que aquello dolería...

Ay me cansé de escribir, ya es demasiado tarde. Después les termino de contar como quedé al final de aquella batalla en la Sauna...

 
posted by Vicente Moran at 4:13 p. m.
3 Comments:


At noviembre 08, 2006 9:38 a. m., Blogger C.-

Ja ja la última parte es de antología:
Me dio lata...chao...eso si se llama mantener a la audiencia cautiva...
Oye, vendrás a las 27 horas de amor a nuestra casa, con tu señor marido?
Espero respuesta prima celestial
bye

 

At noviembre 09, 2006 12:44 a. m., Blogger YO MISMA

si hay algo que no paso es que los viejos se metan con pendejos, no lo perdono, no lo acepto, no entiendo porque tiene que pasar

 

At noviembre 09, 2006 12:32 p. m., Blogger C.-

La Teletón cae dia viernes 1 y sabado 2 de diciembre, nos podemos juntar ese viernes en la noche y verla un buen rato y de ahi salir..o verla comer comer comer y tomar y verla y eso...
ahi vemos
oka?
PD: alguna vez están en msn?