martes, octubre 24, 2006
A los 13 años cuando aún las muñecas revoloteaban en su dormitorio mi madre me concibió entre peluches y cortinas rosadas. A veces es difícil imaginar, que la primera vez será tan trascendental, y que todo en la vida de un ser humano puede cambiar súbitamente.
Cuando veo las fotografías en blanco y negro de mi madre encinta, me pregunto cómo aquella niña podía ser también una mujer con pensamientos libidinosos. Sin embargo, aquella apariencia infantil, jugando al luche o al elástico cambiaría en nueve meses más. Ni siquiera las trenzas “a la chilindrina” pudieron darle más tiempo de infancia y de un día para otro su existencia sería dual.
Fue una primavera de 1977 cuando mi madre tenía exactamente 13 años con 2 meses de edad. Su fisonomía en transición fue un imán para mi padre, el cual tenía alrededor de 15 años. Ambos jovenzuelos, con apariencia de niños, tenían ya la capacidad de generar una nueva vida. De hecho no es tan difícil entender, por qué para mi padre fue tan fácil caer en la magia de la belleza de mi madre.
A veces cuando la visito hoy en día, aún guarda ese efecto magnético de atracción. La observo detenidamente, y estar con ella es como enfrentarse a una amazona de 41 años de edad, que rebosa de libertad, espíritu e ímpetu destructor (enmarcada en su aleonada cabellera dorada y enigmáticos ojos verdes). Enamoradísima de la pasión, inteligente hasta decir basta, creativa como una científica, reclamadora como un profeta, que vocifera su ideología hasta dejarte convencido.
Mi padre por su parte era de aquello jóvenes impetuosos; lástima que el tiempo lo transformó en un ser humano con los dos pies en la tierra, se puso aburrido y nunca luchó por recobrar el amor de mi madre. No obstante, sé por un recuerdo arcaico, casi visceral, que fui creado bajo el erotismo más inmenso de la tierra. Ambos siendo vírgenes y experimentando las sensaciones del amor. Ambos con lecciones rígidas sobre el cuidado que había que tomar para no ser padres a temprana edad. Mi abuela se había encargado de ser todo lo contrario a sus padres. Mientras ella creía a los 15 años que las guaguas se hacían con besos, ella enseñó a sus hijas desde pequeña como era el amor entre seres humanos y que resultaba si se yacía en la cama con un hombre. A pesar de toda esa enseñanza liberal y adelantada para la época, un día mi madre y mi padre hicieron el amor en su pieza de niña. Allí ambos se entregaron a sus impulsos desenfrenados y el resultado de aquello, es el que escribe estas palabras.
Desde el día en que mi madre supo sobre la existencia de vida en su vientre, una sonrisa llena de alegría invadió su corazón. Claro iba a ser su muñeca viva, su juguete individual, que debería cuidar y atesorar. También lloró muchas noches y aquellas lágrimas saladas jamás trajeron a mi padre de vuelta. El mar la acompañaba y mientras los días de los nueve meses pasaban junto a mi abuela y mi bisabuela, todos esperaban con ansias la llegada de la primera bisnieta, ya que no cabía la idea de que el nuevo integrante fuese un macho.
Entre las tardes apacibles de verano, estas tres mujeres se sentaban en la playa a tomar té con pasteles hechos por mi bisabuela. Conversaban sobre mi futuro nombre: mi madre quería llamarme Paz, mi bisabuela quería que fuese Luz María y a mi abuela, en cambio, le gustaba Apolinaria. Todas reían mientras tejían bellos chalequitos, carpines y mitones, todos de un rosa rabioso y femenino.
Mi madre siguió yendo a la escuela, y para aquella época estar embarazada a los 13 años era sinónimo de ignominia y deshonra. A ella, por supuesto, jamás le importó y andaba en su uniforme azul con una inmensa barriga que casi no la dejaba caminar. En las clases participaba activamente y seguía siendo la mejor alumna, la más puntuda, la más despierta y la más descarriada. Al final se convirtió en una heroína de las demás. A todas sus compañeras les relataba como se hacía el amor. Les contaba que no había que hacer el amor a tontas y locas, porque sino quedarían como ella con guata. Les recalcaba que los hombres eran unos maricones de mierda, que nada había que creerle. Y así a sus tempranos 13 años era una feminista estructurada y llena de ideas sobre como se las arreglaría para sacarme adelante.
El 23 de mayo sintió los dolores. Al salir de la casa de mi bisabuela la brisa marina le pegó de sopetón una cachetada y la despertó. Le dijo a mi abuela, que tenía miedo, que se iba a morir. El trabajo de parto se complicó y como yo venía de poto era incapaz de salir por la pequeña vagina de mi madre. Ella aunque había cumplido 14 años, no estaba apta para parir a una criatura de mi tamaño. La cesárea fue la única solución. Nací sano y salvo y cuando vociferé mi primer llanto mi madre preguntó: ¿es linda mi niña?. Y el médico medio en broma le dijo: no diga eso, no ve que tiene pirulín (tradúzcase como pene). Mi madre se puso a llorar y no me quiso ver. Le dio depresión post-parto. Pero en ese tiempo esa enfermedad eran puras mañas para mis abuelas. Mi abuela entró al dormitorio y le dijo: ya termina tu berrinche, el Vicente es muy lindo y se parece mucho a ti. Detrás de mi abuela estaba mi bisabuela conmigo en brazos, entonces me encajaron el pezón de mi madre y empecé a mamar como condenado – de ahí debe venir mi gusto por chupar cualquier cosa que me pongo en la boca – hasta que mi madre me abrazó y desde ese día jamás me soltó. A salir del hospital iba de rosado puro y quizás desde ese día ya estaba predestinado a ser uno de los gay más irreverente y extraños que hay.
Hoy en día mi madre es una hippie. Vive en un pueblito pequeño perdido en el norte. Trabaja mucho para criar a mis otros hermanos y es feliz. Su filosofía sofista es tan envolvente, que cada vez que hablo con ella no dejo de encontrarle la razón. Cuando le dije que era gay me respondió: yo sabía que eras niñita y me abrazó para acogerme como nunca.
 
posted by Vicente Moran at 8:17 p. m.
6 Comments:


At octubre 26, 2006 11:13 a. m., Blogger C.-

Amigoooooo
con este ritmo e historia, ya tienes para un libro ¡¡¡
en serio ¡¡¡
Insistiré e insistiré, tu eres LEJOS el mejor blogger en términos literarios ¡¡¡¡
Lo digo con conocimiento de causa...
un abrazo

 

At octubre 26, 2006 12:28 p. m., Blogger Alma

está precioso... de verdad muy lindo...

me gustó el hecho que te descubres a cada letra vicente... eres tú detrás de cada una de ella y es como si te desnudarás lentamente...

es lindo esa comunión con tu madre.... nunca la pierdas... el día que ella no esté vas a sentir un vacío inmenso en tí... asi que aprovechala... un beso y un abrazo grandote... niñita hermosa...

 

At octubre 26, 2006 4:04 p. m., Blogger Patto

Linda historia, le encuentro la razón a tu amigo C, por que es la historia de cualquier persona que tiene un hijo salvo algunas particularidades, pero sin embargo lograste atraparme en el relato, tenis dedos pal piano cabro, ponle tinca, pero lo mas importante de todo es que puta que queris a tu mamá wn, ella junto a tu abuela y bisabuela deben haberte colmado de amor, quizas por eso la belleza al escirbir ..... saludos

 

At octubre 27, 2006 9:33 a. m., Blogger Alma

es una comunidad que se está organizando... tu al ser miembro puedes enviar artículos de interés y lo más encachado es que se reúnen... debes enviar un mail a la dirección que aparece en el blog para que te envíen una invitación.. así te puedes dar más a conocer también...

achib.blogspot.com

besitos

 

At octubre 28, 2006 4:40 p. m., Anonymous Anónimo

Hola... ahora sí leí todo... y me arrepiento no haber leido completo el anterior...

Me gustó mucho... de verdad que no tengo palabras para poder comentar... creo que está todo muy bien descrito... y además es una historia hermosa.

De rosado...



Siempre supe que eras niña... eso me mató, lo encontré espectacular... ojalá topdas las madres reaccionaran así... si yo le dijera... me diría... "siempre supe que eras hombre.. pero maricón" ay! no sé, no me imagino esa escena, aún..



Nos BloGGeamos

 

At octubre 28, 2006 7:32 p. m., Blogger El Castor

Me gusta esta precocidad, esas urgencias de tus papás, no hay tiempo que perder en esta vida. Un texto muy lindo. Saludos.