domingo, marzo 13, 2005
Me he percatado que constantemente estamos sicoanalizando nuestro actuar. Es una manera casi enfermiza de doblegar nuestra naturaleza más primitiva. Sin embargo, nuestras mentes siempre se ven obligadas a aceptar a veces la naturaleza del otro y a la vez de uno mismo.
Hace poco un amigo me habló sobre la importancia del tacto en la historia del arte. Suena quizás irrisorio e imposible que podamos tocarnos por dentro. Precisamente es aquel aspecto del tacto, al cual he acudido para comprender mi naturaleza. A veces pienso que tal vez como ser humano estoy condenado a mi instinto lapidado por los más píos o puristas. Aquellos conservadores desgarrados de los pecados mortales.
La crítica siempre llega cuando pienso desde donde puedo cambiar algo. Quizás una mujer presidente (específicamente Bachelet) me otorge leyes tan necesarias como una ley de Eutanasia, la legalización del aborto a un tiempo prudente (antes de la formación del cordón neuronal), igualdad de derechos para mujeres y hombres, la legalización de las uniones homosexuales entre otras cosas.
Uno se enferma. Primero sicológicamente y luego, y de forma inevitable, de manera fisiológica. El estrés de estar inmerso en este mundo "a presión" termina de forma lamentable con miles de mentes geniales. Todo abúlico y sin significado de ser.
Sé que la mayoría de las cosas que he escrito son más negativas que positivas. Sólo quiero percatarme de las cosas buenas a través de la lucha para lograr que las malas sean aniquiladas y remplazadas por las buenas.

No quiero terminar con un culo gigante, comiendo de gula y sin ningún horizonte preciso. Quiero descubrirme todos los días, quiero volar por los aires y dejar surcos profundos en mi cara, que demuestren que he sufrido, quiero tener problemas, tan sólo porque todos los días necesito solucionar algo, quiero amar a un hombre libremente y hacer el amor todos los días que pueda.
Finalmente quiero respetar más cada día y quiero que sea recíproco. La pregunta es como respeto a un conservador como Lavín, que quiere ser nuestro presidente, si realmente no moverá un dedo por crear políticas pluralistas, laicas, que resguarden la integridad de cada ser vivo que habita este país. Yo para él seré siempre un ser humano al cual se le debe tener piedad - creo que eso dice la iglesia - mas no necesito ni quiero piedad, yo quiero justicia y ver asegurada mi identidad, y eso se hace a través de leyes, se hace con la ciudadanía, y el gobierno. Entonces a las religiones las quiero guardadas en la iglesias y templos de cada fiel, porque a mí no me interesa su dios.
 
posted by Vicente Moran at 6:42 p. m.
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